Así, la noche aparecerá en pleno día a lo largo de unos 14.500 kilómetros, repartidos por el noreste de Brasil, Israel, Libia, Turquía, Grecia, Ghana, Togo, Benín, Nigeria, Georgia, el sur de Rusia y Kazajistán.

Algunos de los citados países se desviven por atraer a turistas y científicos, anunciando a bombo y platillo que desde sus territorios es desde dónde mejor se observará un fenómeno que, en general suele ocurrir sobre las superficies marítimas y en amplias zonas deshabitadas.

Este es el caso de Libia, donde diez aeropuertos y cinco puertos esperan recibir a visitantes de 47 nacionalidades, especialmente estadounidenses, británicos y franceses, anunció Chaabane al-Taeb, un responsable del ministerio de Turismo.

Según las autoridades de Trípoli, Libia es el país con mejores condiciones para la observación del fenómeno, que será visible durante más de siete minutos en el sur del territorio.

Turquía no se queda atrás y las autoridades ya alardearon de ofrecer las mejores garantías de contar con un cielo claro en algunas de las zonas desde donde se verá el eclipse, que abarcan parte de las costas mediterráneas turcas y la Capadocia, en el centro del país.

"No hay riesgo de tormentas de arena, como en Libia", precisó Attila Ozguc, jefe del departamento de astronomía del Centro de Investigaciones de Kandilli, en Estanbul.

Los +caza-eclipses+, sobre todo estadounidenses y japoneses, parecen haber decidido compaginar el placer con el saber y se han decidido por las costas turcas, donde numerosos hoteles ya anunciaron estar completos para el 29 de marzo.

En el continente europeo el espectáculo será breve y no tan excepcional como el eclipse del 11 de agosto de 1999, que fue visible desde grandes partes ampliamente pobladas de toda Europa occidental.

El miércoles, sólo la pequeña isla griega de Kastellorizo, en el sur del Egeo, gozará del privilegio de ser el único territorio europeo en ver desaparecer el Sol.

La última vez que el astro solar quedó cubierto completamente por la Luna fue el 23 de noviembre de 2003 y la siguiente ocasión en que se producirá el fenómeno será el 1 de agosto de 2008, pues los eclipses totales de Sol se producen cada 18 meses.

Y es que el hombre puede predecir un eclipse desde los tiempos de Tolomeo, en el siglo II AC, si bien sólo se sabe determinar desde dónde se verá a partir del siglo XVIII.

Es más, gracias a Tintín, el famoso niño explorador del cómic francés, se sabe que poder predecir un eclipse puede salvarle a uno la vida entre las tribus indias americanas. Así lo puso en práctica en 1504 Cristóbal Colón, cuando haciendo gala de sus conocimientos, dejó boquiabiertos a los indígenas del Nuevo Mundo e incluso logró que los más recalcitrantes le diesen víveres para su tripulación.

Sin embargo, los eclipses de Sol se han visto asociados a lo largo de la historia de la humanidad a acontecimientos funestos como la caída de Constantinopla o la batalla de Alejandría. El fenómeno del miércoles no es una excepción y ya ha provocado más de un temor en Israel, donde muchos se preguntan si no se trata de una señal divina, teniendo en cuenta que se producirá en medio del recuento de votos de las importantes elecciones legislativas del martes.

Pero si sobre los efectos naturales de los eclipses todo son conjeturas, el grave peligro que representa para la vista está más que comprobado, por lo que aquéllos que puedan observar el del miércoles tendrán que mirar al Sol obligatoriamente con unas gafas específicas so pena de sufrir graves quemaduras oculares.

Con información de AFP