AMD presentó oficialmente Epyc Venice, su nueva generación de procesadores para servidores, una línea con la que busca reforzar su liderazgo en el mercado de los centros de datos y competir de forma más directa con Intel y Nvidia, especialmente en las tareas vinculadas a inteligencia artificial.
La principal novedad es que los nuevos chips podrán ofrecer hasta 256 núcleos de procesamiento en su versión de mayor densidad, una cifra que duplica la cantidad de núcleos presente en muchos de los procesadores actuales para servidores. En la práctica, esto permite ejecutar una mayor cantidad de tareas complejas al mismo tiempo, una capacidad clave para servicios de nube, grandes bases de datos y modelos de IA.
AMD anunció que la familia Venice estará disponible en cuatro variantes, orientadas a diferentes necesidades. Habrá modelos para servidores de uso general, otros optimizados para grandes empresas, una versión enfocada en computación de alto rendimiento y otra especialmente diseñada para acelerar cargas de trabajo de inteligencia artificial.
Además del aumento en la cantidad de núcleos, los nuevos procesadores incorporan mejoras en el acceso a memoria, la comunicación con otros componentes y la eficiencia energética. Según la compañía, estos cambios permiten obtener un mayor rendimiento sin incrementar de forma proporcional el consumo eléctrico.
Durante la presentación, AMD aseguró que el modelo más potente de la familia puede ofrecer hasta el doble de rendimiento frente a uno de los procesadores para servidores más avanzados de Intel. También afirmó que supera a los nuevos procesadores Vera de Nvidia en determinadas pruebas internas relacionadas con inteligencia artificial.
Los resultados, sin embargo, fueron obtenidos por la propia AMD y todavía deberán ser validados por evaluaciones independientes una vez que los procesadores lleguen al mercado.
En cuanto a tamaño y participación, AMD sostuvo que ya controla más del 50% del mercado mundial de procesadores para servidores, un segmento que durante años fue dominado por Intel. Con Venice, la compañía busca consolidar esa posición y aumentar la presión sobre Nvidia en el negocio de la infraestructura para inteligencia artificial.