En el partido de primera hora Estados Unidos se impuso de principio a fin: apenas cinco minutos duró la ventaja en el marcador de Lituania, lo que tardó la defensa estadounidense en ajustar las marcas, mientras que en ataque, la selección norteamericana se encomendó a Kevin Durant, autor en 8 minutos de juego de 17 de los 21 puntos que llevaba su equipo hasta entonces.

Una semifinal de un campeonato del mundo no es ya ninguna tontería y así lo entendió el entrenador de los Estados Unidos, Mike Krzyzewski, apretando a sus jugadores para que forzaran en defensa y manteniendo a Durant el mayor tiempo posible en pista.

Tras el 23-12 del primer cuarto, Lituania tuvo la gran virtud de no volverle la cara al partido en ningún momento. Pese a los hachazos estadounidenses en defensa y a los habituales pasos de salida. Y el resultado fue que cerró el segundo parcial con un honroso 19-15.

Primero intentó una defensa en zona y después intentó acortar espacios en la individual, aunque con resultado dispar en cada jugada.

Durant anotó 24 puntos, más de la mitad de los de su equipo, y Pocius fue el más acertado de los lituanos con once puntos y 3 de 4 triples. Con quince puntos de diferencia al final de los primeros veinte minutos de juego, 42-27, el margen para la sorpresa en el resto del partido no fue realmente grande.

Krzyewski mantuvo el criterio y al cinco inicial en pista, desconfiando de lo que pudieran decirle los números, pues Lituania ya había sido menospreciada por España, Francia y Argentina y estaba en semifinales invicta.

El 50-40 a los 24 minutos de juego le dieron la razón parcialmente. Lituania estaba haciendo otro acto de magia, sacando conejos de la chistera, y maximizando sus escasos recursos, comparados con los de los estadounidenses.

Tiro va y tiro viene, porque lo de conseguir puntos en la pintura estaba más caro que las angulas en Nochebuena, Lituania siguió haciendo la goma y enganchándose a un marcador que tan pronto se acercaba a la veintena de puntos de diferencia, que se decantaba por una amenazante, para los norteamericanos, decena, 59-48 (min.28).

Al final del tercer periodo el marcador señaló un 65-53, tras un 23-26 de parcial favorable a los lituanos.

Los europeos siguieron luchando, poniendo en alma en cada acción, manteniendo el marcador a una distancia cuando menos amenazadora, pero de nuevo emergió el mejor Durant para liderar a su equipo hasta conseguir una plaza en la final.

Durant anotó 38 puntos en otros tantos minutos, solo paró de jugar en el último minuto, con una serie de 9 de 13 tiros de 2, 5 de 12 en triples y 5 de 5 en libres. Por si fuera poco capturó 9 rebotes. Todo un partido el suyo.

En la segunda semifinal Turquía remontó a falta de medio segundo un partido que parecía tener perdido ante Serbia (83-82) y se enfrentará el domingo a Estados Unidos en la final del Mundial de básquetbol, donde buscará ante su público de Estambul su primer gran título internacional.

Una penetración del base Kerem Tunceri a falta de cinco décimas decidió un choque que en el último minuto fue pasando de ventaja de uno a otro, ante 15.000 entusiastas y ruidosos hinchas que convirtieron el Sinan Erdem Dome en el tradicional 'infierno' y festejaron al final una victoria con tintes épicos.

Tras la canasta de Tunceri y con todo aparentemente liquidado, los serbios planearon cómo utilizar su último cartucho, con un balón largo para Novica Velickovic que taponó muy bien Semih Erden, sellando la victoria otomana.

La victoria turca tiene además sabor a venganza, ya que Serbia fue precisamente el rival que le ganó en la final del Europeo disputada en el país otomano en 2001, cuando aún estaba unida a Montenegro y competía bajo la denominación de Yugoslavia.

La final soñada ante los norteamericanos medirá a dos equipos invictos en el torneo, ya que Turquía llegaba a semifinales con un pleno de victorias y habiéndose paseado en casi todos sus duelos anteriores.

En base a EFE y AFP