Sobre el dohyo improvisado de un club de Belfast, Toraigh Mallon, enfermera de 32 años y originaria de Lisburn, se abre camino en una de las disciplinas más tradicionales y masculinas del mundo: el sumo japonés. Es la primera mujer en practicar este deporte en toda la isla de Irlanda, y lo hace enfrentando rivales varones con determinación, equilibrio y una voluntad inquebrantable.
A pesar de que en Japón las mujeres tienen vetada la participación en torneos profesionales —por razones tradicionales y religiosas vinculadas al sintoísmo—, Mallon encontró en Irlanda del Norte un espacio para desafiar esa exclusión y convertirse en referente para otras mujeres interesadas en este arte marcial ancestral.
“Fue como ponerse un vestido de novia”
El sumo llegó a la vida de Toraigh por casualidad, mientras navegaba por Instagram. Sin experiencia previa ni conocimiento profundo de la cultura japonesa, quedó fascinada por la estética y simplicidad del deporte. En febrero de 2025 se unió al club de sumo de Belfast, fundado por Johnny Templeton, y desde entonces no ha parado de entrenar.
“Enfrentarme a hombres es intimidante, pero me ha hecho sentir poderosa”, declara.
Vestirse por primera vez con el mawashi —el cinturón tradicional de los luchadores— fue, según sus propias palabras, una experiencia tan trascendente como emocional: “fue como ponerse un vestido de novia”.
Aunque bromea diciendo que es “la campeona de Irlanda” por ser la única mujer en competir, en las últimas semanas otras mujeres se han sumado, lo que indica que no estará sola por mucho tiempo.
Sumo en Irlanda: entre el ritual y la ruptura
El club, que funciona en una sala de ju-jitsu, también sirve como sede de la Federación Irlandesa de Sumo, que cubre toda la isla. El interés crece, con nuevos clubes en Dublín, Cork y regiones rurales del norte, impulsando la expansión del sumo en territorio europeo.
En Japón, las mujeres siguen excluidas del dohyo por su supuesta “impureza” vinculada a la menstruación, una idea persistente en sectores conservadores. Pero lejos de Tokio, en Belfast, Toraigh Mallon y otras mujeres empiezan a disputar ese terreno simbólico con fuerza y respeto por la tradición, pero sin resignación.
“Es el momento”, afirma Templeton, alentando a más mujeres a participar.
Un camino que recién comienza
En su primera competencia como parte del equipo irlandés, Toraigh perdió sus tres combates ante rivales de Inglaterra y Escocia en la categoría de semipesados. Pero lo vivido en el torneo fue más significativo que los resultados:
“Los combates fueron ajustados. Me siento orgullosa y he aprendido mucho”, dijo.
Con información de AFP