Por Diego Castro.

En la década del 50, el carnaval gozaba de uno de sus mejores momentos históricos. Épocas en las que los tablados se levantaban en casi todas las esquinas, con murgas, troupes y parodistas de primer nivel. No obstante, algo faltaba para cerrar con broche de oro las festividades, y fue así que el Consejo Departamental de Montevideo que, entre otros integraban Alba Roballo y Juan Pivel Devoto, decidieron unificar las múltiples llamadas espontáneas que se generaban en Montevideo.

Reunidos con los distintos referentes de cada barrio, los integrantes del Consejo comunicaron la idea de hacer una sola Llamada en los Barrios Sur y Palermo, ya que se entendía que la mayoría de las comparsas salían desde el barrio.

En los primeros años, el recorrido abarcaba varias calles, siendo Isla de Flores la que tenía mayor parte del recorrido. El barrio era otro y la vida en Montevideo también. No había vallas, pero si mucha gente en la calle, sobre todo detrás de cada una de las comparsas que desfilaban. También había papelitos, serpentinas y gurises con bombitas de agua, que generalmente eran arrojadas a los cabezudos.

El desfile casi siempre estuvo en el Barrio Sur, aunque durante varios años fue trasladado a 18 de Julio. De hecho, el entonces intendente Oscar Rachetti decidió trasladarlo hacia la principal avenida en el carnaval de 1978, ubicación que mantuvo hasta 1984.

Días antes

Foto: Gastón Britos / FocoUy

Foto: Gastón Britos / FocoUy

El ambiente de Barrio Sur y Palermo siempre tiene ese aire que lo hace especial. Pero los días previos a las llamadas se respira distinto. Los vecinos ven con curiosidad cómo los trabajadores de la intendencia arreglan las luminarias, arman los palcos y comienzan a pintar la calle. “Antes no había tanta cosa”, se queja una vecina que pide que no la identifiquen, pero entiende que la evolución de la fiesta no es tal.

No obstante, para el resto del barrio es fiesta y así lo entienden, porque para muchos es hacer un mango extra. Por eso aparecen vecinos del barrio con varias fundas de cerveza y de bebidas. También aparecen los números celulares ofreciendo balcones para vivir la fiesta desde la altura y generalmente disfrutando un asado, bien regado.

Para los participantes de la fiesta el día no es sencillo. La comparsa Lonjas del Cuareim, que sale desde la esquina de José María Roo y Zelmar Michelini, empezó a preparar a sus componentes a las 9 y media de la mañana. Ropa, maquillaje y todos los elementos necesario deberían estar puestos y dispuestos antes de las 22:30, veinte minutos antes de presentarse en la salida.

El director de las Lonjas del Cuareim es Juan Ángel Silva, un hombre de 80 años que es hijo del Cacique, el viejo Juan Ángel, fundador de la Morenada, allá por el año 1953.

Juan tiene 80 años de vida y 58 en el candombe, pero afirma que desde que en 2004 falleció el Cacique, no tiene más ganas de tocar. “Al tambor para tocarlo hay que sentirlo. Son muy pocos que lo pueden tocar sin sentir”, dice.

“Estamos trabajando todo el año para esto”, afirma también. “Termina el carnaval y ya cuando empiezan los primeros fríos, la comparsa empieza a trabajar”, señala, recalcando la importancia del trabajo a largo plazo para sacar una comparsa bien puesta en Isla de Flores.

El trabajo se intensifica los días previos al desfile y los conjuntos corren en busca de los últimos detalles, que generalmente se terminan arreglando horas y hasta minutos antes de ganar la calle.

Foto: Gastón Britos / FocoUy

Foto: Gastón Britos / FocoUy

Es la hora

Dos horas antes de empezar el desfile, Isla de Flores está intransitable, lleno de gente que camina de un lado al otro en búsqueda de su lugar en la platea. Poco parece que en dos horas, por esa misma calle, 23 comparsas comenzaban a desfilar en la, ahora también llamada, Avenida del Candombe.

Sin embargo, minutos antes de las ocho de la noche, C1080 ganó Isla de Flores, con un espectáculo sumamente visual, que se dio en llamar Alma y que evoca a los cuatro elementos y además a los artistas que hicieron del candombe el género por excelencia de nuestro país.

Foto: Gastón Britos / FocoUy

Foto: Gastón Britos / FocoUy

Allí comenzó a moverse una maquinaria que derivó a un conjunto tras otro, prácticamente sin pausa.

El desfile tuvo una agilidad interesante, con una buena coordinación que, además, todos los conjuntos ayudaron a sobrellevar.

El colorido y la alegría no faltó en ningunas de las comparsas que desfilaron en la primera jornada del Desfile Oficial de Llamadas, más allá de las consideraciones que pueda tener el jurado.

Así, pasada la una y media de la madrugada, La Que Mueve Ciudad del Plata, cerró la primera noche de las Llamadas, en su edición número 70.

Foto: Gastón Britos / FocoUy

Foto: Gastón Britos / FocoUy

Segunda jornada

Este sábado se realiza la segunda parte del desfile, donde estarán presentándose las otras 23 comparsas, en este caso que dieron prueba de admisión en el Prado en el mes de setiembre.

Para esta segunda jornada de Llamadas aún quedan algunas entradas para quienes aún no estén decididos o quieran esperar a último momento, luego que el pasado jueves se liberara un remanente.