Carlos Romero, un estadounidense de 32 años residente en el Estado de Florida, fue procesado en setiembre pasado acusado de bestialismo, luego de que confesara haber tenido relaciones sexuales con un burro de su propiedad.
El caso fue largamente glosado y tuvo vasta cobertura mediática, especialmente a causa de las declaraciones del reo, quien aseguraba preferir relacionarse con animales antes que con personas, ya que estas últimas "son promiscuas, mienten, te apuñalan por la espalda y te contagian enfermedades".
Ahora, Romero volvió a ser arrestado, esta vez por robarse cuatro baterías de ferrocarril pertenecientes a una compañía que transportista. El hombre vendió las baterías a un establecimiento de reciclaje y venta de chatarra, obteniendo unos 160 dólares.
Según consigna la prensa local, el hombre asegura desde su puesta en libertad, ha estado viviendo en su camioneta o en el bosque, y alimentándose de comida obtenida los contenedores de basura, y que dijo que robó y vendió las baterías porque necesitaba dinero para pagar el seguro de su vehículo.
Por ello, Romero afronta ahora nuevos cargos que podrían llevarlo a la cárcel, ya que tras declararse culpable en diciembre pasado y pagar una fianza de 200 dólares, se encontraba en libertad condicional. Su acuerdo con la fiscalía también lo obligó a renunciar a su burro, someterse a una evaluación psico-sexual, evitar todo contacto con los niños en escuelas y lugares públicos, y evitar el contacto no supervisado con animales.