Shay Taylor-Allen, una doctora estadounidense de 32 años, puede decir con orgullo que ha cerrado un círculo virtuoso en su vida.

Nacida en el Hospital Yale New Haven de New Haven, Connecticut, regresó al lugar a los 18 años por motivos ajenos a la salud: allí obtuvo su primer empleo, que fue como limpiadora. Ahora, años después de dejar ese trabajo, se prepara para comenzar su residencia en anestesiología en el mismo hospital.

Tras graduarse de la escuela secundaria con excelentes calificaciones, Taylor-Allen trabajó como limpiadora durante una década. En aquel entonces, no estaba segura de si iría a la universidad o no. Incluso después de matricularse, continuó trabajando en limpieza mientras cursaba sus estudios, ya que no contaba con otros recursos para mantenerse.

“Trabajaba a tiempo completo como limpiadora, porque por esa época mi madre se enfermó y entraba y salía del hospital; los médicos no lograban averiguar qué le pasaba”, dijo la joven en una entrevista con la revista People.

Según recordó la flamante doctora, los médicos desestimaron repetidamente los síntomas de su madre y los atribuyeron a una supuesta enfermedad mental, dejándola sin el tratamiento necesario. Sin embargo, Shay estaba segura de que la enfermedad de su madre era real, y sospechaba que estaba relacionada con un incendio ocurrido años antes en la casa de esta, y que le causó quemaduras de tercer grado en los pulmones.

Finalmente, la joven decidió mover sus modestas “influencias” como limpiadora. Le escribió a la directora del hospital, cuya basura recogía habitualmente. Le dijo quién era, cuál era su trabajo y lo que sucedía con su madre.

“Me respondió ese mismo día porque me conocía de cuando le limpiaba la oficina. Me dijo: ‘Haremos todo lo posible por ayudar a tu madre. Déjame averiguar qué está pasando con el equipo’. Y en la semana siguiente, descubrieron que tenía una disfunción en las cuerdas vocales, y todo cambió por completo. Fue un cambio radical”, recordó la joven.

Tras esa experiencia, decidió abogar por los pacientes para que no tuvieran que pasar por lo que pasó su madre, señaló. “Empecé a buscar en Google cómo convertirme en doctora, y a partir de ahí seguí adelante”, explicó.

Tras investigar por su cuenta los pasos necesarios para ingresar a la facultad de Medicina, comenzó sus estudios en la Universidad Estatal del Sur de Connecticut y posteriormente obtuvo una maestría en la Universidad de Quinnipiac para completar los requisitos previos.

La joven siguió trabajando como limpiadora hasta 2021, cuando fue admitida en la Facultad de Medicina de la Universidad de Howard.

Poco antes de marcharse a estudiar, la directora del hospital le mandó un mensaje en el que expresaba que le agradaría mucho tenerla algún día como médica. Y el deseo se cumplió.

En Estados Unidos, cada tercer viernes de marzo los estudiantes de Medicina que cursan su último año reciben en una ceremonia la notificación del lugar en el que les tocará hacer su residencia.

El pasado viernes 20, Shay supo que le habían asignado el hospital en el que había nacido y trabajado, y donde habían tratado a su madre. En un video publicado en redes sociales se aprecia la enorme emoción que le causó la noticia.

@shaytaylorallen #1 match and so happy to come back not as a janitor this time but as a doctor! #matchday #medstudent #doctorsoftiktok ? 7 years latch - favsoundds

En la citada entrevista, Shay recordó que todo comenzó con la dolencia de su madre. “Ni siquiera se me hubiera pasado por la cabeza como una posibilidad si eso no hubiera sucedido”, dijo.