La pérdida de los dientes de leche puede resultar molesta y a veces dolorosa para los niños. De ahí la existencia del Ratón Pérez o —en el norte el Hada de los Dientes—, que ofrecen un premio consuelo en metálico a los pequeños que pasan por ese trance.
Sin embargo, algunos niños se toman el asunto con humor. Tal es el caso del pequeño Striker Stanger, de Utah, EEUU. El chico pasó algunos días sobrellevando un diente flojo que no se decidía a caer. Ante tal situación, decidió poner manos a la obra: ató la pieza dental a su auto a control remoto y luego lo puso en marcha a máxima velocidad.
El experimento dio resultado: el diente se desprendió de la encía y quedó suelto en la boca del chico, quien tras un instante de sorpresa comenzó a exhibirlo con el alborozo de un cazador que cobra su primera pieza.