La bacteria, que se encuentra en la boca y en las uñas de los gatos y es conocida como Bartonella henelae, infectó el cuerpo de un joven belga de 23 años cuando su mascota lo arañó. El sujeto explicó a los médicos que tenía fiebre y un agudo dolor testicular, según consigna el diario británico The Sun.

El informe médico detalló que "la fiebre y el dolor desaparecieron rápidamente y el joven recuperó completamente su función eréctil", pero por otra parte indicaron que el paciente "fue incapaz de tener una erección a pesar de repetidos intentos, incluso durante los periodos en los que la fiebre disminuía".

El cóctel de antibioticos que le recetaron fue un éxito y se curó sin padecer secuela alguna, tras tres semanas de tratamiento. Esta dolencia es una enfermedad  muy rara que afecta solo a 4,5 de cada 100.000 personas.