Los vecinos de Settecani, una aldea próxima a Módena (Emilia-Romaña, Italia), se llevaron el miércoles una sorpresa mayúscula: de las canillas de sus casas no salía agua, sino vino tinto.

Muchos habitantes del lugar aprovecharon la circunstancia para embotellar la mayor cantidad de alcohol posible, según informa la agencia noticiosa RT.

De acuerdo con medios locales, el extraño incidente se debió a una falla técnica en una bodega de la zona, que a su vez está conectada al suministro público de agua. Los técnicos reportaron que una válvula que debía canalizar agua hacia el establecimiento, comenzó a funcionar en sentido inverso e inyectó vino en las tuberías.

Las autoridades locales comunicaron que el incidente se resolvió el mismo día y confirmaron que el vino que llegó a las viviendas era "líquido alimentario no dañino" y estaba "libre de riesgos", datos que fueron muy bien acogidos por quienes había hecho acopio gratuito de la bebida.