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Lucky men

La Polla Records conquistó el Antel Arena. FOTOS

Desde "Salve" a "Odio a los partidos", la mítica agrupación vasca repasó lo mejor de su repertorio.

10.02.2020 04:07

Lectura: 3'

2020-02-10T04:07:00
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Por Gerardo Carrasco
  gcarrasco@m.uy

A La Sangre de Verónika le tocó bailar con la más fea. La histórica banda punk uruguaya fue la encargada de poner la música a primera hora, cuando el público apenas estaba llegando al Antel Arena. Sin embargo, sus seguidores de siempre estaban allí y la concurrencia fue de menos a más. Así, cuando los uruguayos pasaron la posta a los argentinos de 2 Minutos, ya la Arena estaba caliente y con ganas de más.

Los conducidos por Walter "Mosca" Velázquez arremetieron con sus clásicos de rock barrial en el formato acostumbrado, donde la potencia del sonido es clave. No podría esperarse menos en una banda de punk que pone a siete músicos en escena, algo muy poco común en el género.

Los de Valentín Alsina cerraron con su hit Ya no sos igual y dejaron el ambiente a punto de caramelo para el esperado espectáculo de fondo: La Polla Records.

Legendaria banda de la movida del punk radical vasco, La Polla Records visitó nuestro país por primera vez desde el año 2000, y en el marco de una gira que marca su reunificación ad hoc y al mismo tiempo su despedida.

Evaristo Páramos, (voz) Angelillo Gatillazo (guitarra), Abel (bajo), Tripi (batería) y Txiki (guitarra) arremetieron con un repertorio de 44 temas, veinte de lo cuales pertenecen al flamante disco Ni descanso ni paz, que a su vez no contiene más material nuevo que el tema que le da nombre. Los otros diecinueve son una selección de los grandes éxitos de la banda, regrabados con una mayor calidad de sonido.

En ese sentido, el show fue un recorrido muy diverso por la música del histórico grupo, apoyado especialmente sobre la "Santísima Trinidad" de los discos Salve, Revolución y No somos nada, trabajos que consagraron a la agrupación en la segunda mitad de la década de los 80.

En diciembre pasado, Evaristo había adelantado a Montevideo Portal que el recital apostaría a ser una suerte de aplanadora: la banda iba a sonar mejor que en sus tiempos de gloria, y el set musical se dispondría de modo que las canciones fluyeran sin pausa, con poco o ningún espacio para discursos. Y el objetivo se cumplió casi a la perfección: el show se dividió en dos sets con un brevísimo intermedio, y la sucesión de temas fue veloz, por lo que Evaristo no tuvo muchas ocasiones de intercalar sus otrora frecuentes bocadillos de oratoria.

El recital empezó arriba, con nada menos que Salve, uno de los temas más populares de la banda, y sacó lo mejor del público cada vez que hacia sonar alguno de los hits más recordados, como Delincuencia, o El congreso de los ratones, entusiasmo que llegó al paroxismo con No somos nada, un verdadero himno generacional. El cierre fue también a toda máquina y con otro clasiquísimo: Odio a los partidos.

La Polla Records cumplió con creces. El grupo demostró que la magia estaba intacta y Evaristo, a punto de cumplir 60 años, se mostró en forma y movedizo durante todo el recital.

Más veteranos y tras un largo impasse, los vascos se sacaron el gusto de -como dijera su cantante- "jugar en la Champions, la NBA, una tontería de esas, darle una vuelta como a lo grande" para ver qué se sentía, en un recital que dejó el sabor agridulce de ser al mismo tiempo el reencuentro y la despedida.

Por Gerardo Carrasco
  gcarrasco@m.uy