Entrevistas

Muy punk

Conversamos con Evaristo Páramos, cantante de La Polla Records

Dialogamos sobre las “épocas de gloria” de la banda, de su presente y también de gatos.

11.12.2019 05:39

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2019-12-11T05:39:00
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"Banqueros unos ladrones, sin palancas y de día", cantaba Evaristo Páramos allá por 1984, quizá sin imaginar que ese verso que él mismo había compuesto cobraría, ya en el siglo XXI, un dramático grado de realismo.

La frase pertenece al tema Delincuencia, una de las canciones que integran el disco Salve, primer LP grabado por la banda de punk radical vasco La Polla Records, del que se vendieron más de un millón de copias.

Y si de copias se habla, la más pura, desvergonzada y necesaria piratería fue la vía por la que a fines de los años 80 la banda se hizo conocida en este rincón del mundo. Los equipos doblecaseteros gastaron sus cabezales replicando una y otra vez discos como el ya mencionado Salve, Revolución o No somos Nada, que circulaban de mano a mano entre jóvenes y adolescentes -como lo era entonces el autor de estas líneas- que en aquel "país gris" acogieron e hicieron propio ese discurso nihilista, combativo y antisistema que la banda escupía sin sutilezas ni paños calientes para con nadie.

Hoy, con el diario de muchos lunes más tarde, y en un mundo muy ocupado en ceñirse a lo políticamente correcto, aquellas canciones que insultaban al estado, al sistema, al capital, a la policía, a la religión a los críticos y hasta a la comida envasada, podrían sonar un tanto naif o quizá gratuitamente violentas. A discurso de barricada puro y duro. Pero en aquel momento sirvieron para poner en palabras y canalizar el descontento de una generación que luchaba por hacerse un sitio.

En el año 2003 La Polla Records de disolvió y lo hizo de mala manera, con sus exintegrantes enemistados entre sí por "algo que al final era una tontería", según reconoció más tarde el propio Evaristo, gallego de nacimiento y vasco por adopción, cantante, compositor y frontman del grupo.

Ahora, La Polla Records vuelve al ataque. En plena forma, con la mayoría de su formación original, las baterías recargadas y -lo más importante- un público que parecería haber estado a la espera de este momento. Su nuevo disco, Ni descanso, ni paz, reúne 19 temas de sus LP más emblemáticos y ya nombrados líneas arriba, en versiones "potenciadas", más un único tema nuevo, que da nombre al fonograma. Lanzado en mayo, se posicionó de inmediato en el tope de la lista de más vendidos en España, país donde entre setiembre y octubre la banda brindó una serie de conciertos.

En el verano austral será el turno de la gira internacional que los traerá a Sudamérica, y en cuyo marco se presentarán el 9 de febrero en el Antel Arena. Sobre este recital y sobre otras yerbas, Montevideo Portal conversó telefónicamente con Evaristo Páramos.

Me verás volver.

La idea de reunir a la banda luego de tantos años de separación no surgió ni cuajó de la noche a la mañana, ni tuvo su origen en una inquietud artística, sino en la voluntad de evitar que terceros inescrupulosos se llenaran los bolsillos a expensas del material de la Polla Records.

"Pues la idea surge cuando un amigo común nos dijo que nos estaban timando con los derechos digitales, cosa sobre la que teníamos alguna idea pero que tampoco sabíamos", dice el músico, recordando que hasta entonces no había contacto entre los integrantes de la banda.

Foto: Rubén Salcedo @rsgfotografia

"Por cuenta de eso nos pusimos en contacto con los supervivientes (Fernando, el baterista original, falleció en 2002) más nuestro amigo y una gente que nos recuperó la mayoría de nuestros derechos. Estuvimos unos dos años en eso", relata. Esa misma "gente" con la que trabajaron en la recuperación de los derechos usurpados, "eran de discográficas y eso y tenían una empresa de hacer conciertos, y así surgió la idea. Hablamos del tema y decidimos hacerlo", relata.

Y, como diría el extinto humorista Alberto Olmedo, ya que iban a hacerlo decidieron hacerlo bien. "La cosa iba por mirar un poco lo que nosotros llamábamos La Champions, la NBA, una tontería de esas, darle una vuelta como a lo grande. Tampoco es que vayamos babeando por conseguirlo, pero nos resultaba curioso y gracioso el hacerlo", explica riendo. Así las cosas, el mensaje es claro: La Polla sigue haciendo punk puro y duro, pero su sonido no es hoy tan under como lo fue antaño.

Punk's not dead

Hijos de una España de transición, donde los resabios franquistas se negaban -hasta hoy lo hacen- a irse del todo, y castigada por el desempleo y la irrupción de la heroína, La Polla Records y otras bandas de la movida conocida como punk radical vasco, irrumpieron en escena con fuerza demoledora.

"Éramos frutos de una época, ahora la gente no es peor ni mejor", considera, ecuánime, el cantautor, quien opina que "la gente joven de hoy, comparada con nosotros lo tiene peor". Y entiende que si bien aquella España no era una maravilla, por diferentes razones pudo dar espacio a esas expresiones culturales.

"Estaban ocupados con cosas más importantes, como montar esta falsa democracia que hay. Y a la juventud, con venderles droga y mandarlos a la mierda les bastaba, por ese lado estaban cubiertos", dice.

En cuanto a la eventual vigencia de la música y las letras de su banda, Evaristo duda. "Parece que sí tienen, pero igual es un recuerdo romántico, aunque no lo entiendo, es como tener un recuerdo romántico de zombis", ríe.

Sin embargo, una posible explicación para esa vigencia podría estribar en la ausencia de bandas que, como lo hicieran los grupos punks en sus tiempos, envíen un mensaje contestatario directo, claro y frontal.

"Bueno, la gente hoy habla de otra manera, es más educada, pero por aquí donde yo vivo también hay gente cañera", apunta. Además, la eclosión de un grupo como la Polla Records "ocurrió en un tiempo en el que había un porcentaje suficiente de juventud como para que se hiciera visible" A esto se sumó la existencia de otros actores necesarios para que el fenómeno plasmara.

"Estaban las discográficas, los sellos independientes, que me cago en casi todos", afirma. En su opinión, estos y otros factores llevaron al surgimiento de "un movimiento que coincidió, quizá por los astros, por el cambio de cara del franquismo, por una serie de cosas, a que (desde el poder) aflojaron un poco la mano sobre la población y se pudieran hacer cosas".

Por desgracia, Evaristo considera que los tiempos cambiaron para mal en ese sentido, y esa "indulgencia" ya no existe. Quizá debido a la situación que denuncia la letra de su nueva canción: "Se acabaron las viejas clases sociales/Porque el Dios neoliberal ya no necesita a nadie/La tecnología nos ha derrotado/El capitalismo te va a devorar".

"Quien domina el mundo decidió que ya era hora de quitar los privilegios de los que está disfrutando en exceso la clase baja. En mi forma antigua de hablar, esto se dice con dos o tres palabras que hoy podrían ser consideradas machistas", dice.

Duro ‘e boca

En su tema Canción de cuna, incluido en el disco Salve, la banda promete que "cada burgués recibirá su broma" y que "sólo serán obligados al suicidio colectivo", canción que también recuerda que "en las barricadas también se puede luchar" y que allí "la sangre se ve correr".

Otros temas como Qué paz, piden "guerra siempre al Estado, guerra hasta que caiga", mientras que en otras tantas canciones cargan contra la Iglesia Católica, las fuerzas armadas, la policía, los partidos políticos, y hasta el alcoholismo, y no dudan en mandar al muere al papa Juan Pablo II, al presidente estadounidense Ronald Reagan y al político español Manuel Fraga, pedidos en los que el tiempo les ha dado el gusto.

En los años 80 aquellas letras pudieron escandalizar quizá a más de uno. Sin embargo, en los tiempos actuales de piel fina y ofensa y fácil, gritar "hipócritas católicos", quizá no sea ya tan fácil. Alguien podría considerarlo discurso de odio, y hasta algún magistrado podría intentar hacerlo calzar en una ley existente contra eso, norma que si bien tiene como objetivo perseguir a racistas, nazis y otras lacras, puede aplicarse a otros casos.

"Así estamos. El delito de odio es maravilloso, porque es interpretable. Es alucinante cómo hemos podido llegar hasta ahí, pero si tienes a la gente corriendo por la supervivencia puedes ir haciendo más leyes mientras tú estás tranquilamente tocándote con todos los medios y todo el poder. Si tienes a la gente sobreviviendo como pueden, peleando entre ellos y por sí mismos, puedes meter leyes como la de incitación al odio. Metes mil leyes por minuto y luego quedan ahí para siempre ¿y la de delito de avaricia cuándo la van a hacer? Y la Iglesia Católica debería estar a favor", sostiene.

Y precisamente con la Iglesia parece tener cuentas pendientes desde su etapa formativa.

"Yo estuve con esa peña, de pequeño, que es cuando hacen más daño. Me bautizaron contra mi voluntad cuando era un ser indefenso. Era un bebé y me echaron agua encima, y seguro que estaba fría, maldita sea", dice burlón. "Había una serie de normativas estrictas que tuve que cumplir con mucho miedo hasta los catorce años", recuerda sobre su niñez.

"Ahora tienen otros métodos de control. Esto es como una granja de animales de las mal usadas, y nos tienen aquí discutiendo ente nosotros por pequeñas diferencias: ‘tu vecino tiene un coche mejor, mátalo, tu cabeza te lo dice'".

A esos métodos de control, Evaristo añade las nuevas tecnologías de comunicación, con las que ha sido critico en más de una ocasión, acusándolas de "dejarnos el cerebro del tamaño de una nuez".

"La tecnología se ocupa de muchas cosas de las que uno podía ocuparse personalmente", asegura, como "estar pendiente de actualizar el móvil (celular) aunque yo te estoy hablando por uno ahora mismo. Eso creo que nos tiene como tontos, todo este juguete tecnológico es para que nos hagamos daño. Es como darles cuchillos a los bebés", compara.

Suban el volumen

Si bien el nuevo disco es una suerte de antología de los tiempos épicos de la banda, no se trata sólo de la reedición de aquellos viejos éxitos. La diferencia radica en el sonido del nuevo disco, algo que también se verá reflejado en los recitales de la gira.

"Yo creo que suena potente", resume Evaristo.

"La Polla ya sonaba potente en su momento, y creo que cuando se acabó era cuando más potente sonaba. Digamos que en sus diez primeros años (toda la década del 80) la Polla era un grupo desastroso, no sé cómo pudimos sobrevivir a eso, creo que porque éramos tenaces", comenta con autocrítica.

"El sonido ahora por suerte ha mejorado, y lo digo así porque lo considero una suerte. Sigo sin entender una mierda de amplificadores, de guitarras y bajos. La batería sé que se la golpea, pero de lo demás no tengo idea. Miro para atrás y espero que funcione", confiesa.

Otra característica de los recitales de la gira será la ausencia de discursos y frases sueltas entre las canciones. La idea es tocar de corrido y sin parar.

"Vamos a tocar lo más seguido posible, que es una cosa que nos costó mucho tiempo conseguir. Los ensayos son tremendos porque entre medio no hablamos, se habla antes o después. Cuando alguien quiere decir algo, sobre todo yo, que soy muy hablador, viene la siguiente canción y te aplasta", describe.

"La idea sería que en los conciertos también salga así, con un sonido del copetín, potente y que salga como un cañón. Es lo único que podemos hacer, es lo único que fuimos en su momento, aparte de las consideraciones sobre lo que dicen las letras y eso", asevera.

En Montevideo, los teloneros serán los argentinos de 2' y los uruguayos de La sangre de Verónika.

A plazo fijo

El nuevo disco y la gira de presentación no significan que la banda haya vuelto para quedarse, advierte el músico.

"Vamos a acabar en el 2020 y está bien, porque teóricamente íbamos a hacer sólo los conciertos de aquí (España) pero La Polla tiene un historial delictivo en América y teníamos que ir sí o sí. No podíamos dejar de lado los sitios donde habíamos estado. Y también se sumarán un par de países donde no estuvimos jamás", adelanta, aunque dice que no está claro aún cuáles serán esos lugares.

Me pareció ver un lindo gatito

Ya al final de la entrevista, y consultado acerca de si desea hacer algún comentario acerca de algún tema sobre el que no se le haya preguntado, Evaristo se sale por completo del tema artístico y hace un pedido curioso pero digno de atención.

"Por comentar diré que vivo en una zona donde me gustaría que esterilizaran a los gatos para que no vivan tan mal, no se les mueran los cachorros, y que la gente no diga chorradas como que dar de comer a los gatos atrae a las ratas. A los que atrae es a los gatos que andan muertos de hambre", concluye.

Quedan avisados pues nuestros lectores en Oñate, Guipúzcoa, sobre la necesidad de hallar una solución para el problema de los gatos callejeros.

Montevideo Portal | Gerardo Carrasco
gcarrasco@montevideo.com.uy