Heidi Montag debe gran parte de su fama al cambio de look extremo al que se sometió hace un año, cuando entró al quirófano para realizarse una decena de cirugías plásticas de una sola vez.

La joven salió transformada en una chica de plástico, con enormes pechos y mandíbula y nariz nuevas, y al principio parecía encantada con el cambio, hasta que comenzó a experimentar dificultades para movilizarse, sonreír, comer, entre otras actividades cotidianas.

Con el paso del tiempo Montag se convirtió en una suerte de embajadora contra las cirugías, participando en documentales en los que habló de las adversidades que les trajeron las operaciones.



Ahora la joven se animó a mostrar las cicatrices que las cirugías dejaron en su rostro, y advirtió: "La peor de todas las cicatrices está en mis pechos, y la más aterradora está debajo de mi nalga".

"Hay gente que sufrió accidents de tránsito que tiene menos cicatrices que yo", afirma.

Las fotos fueron publicadas en la revista Life & Style y muestran a la joven de 24 años sin maquillaje ni retoques.