La conductora y modelo Eunice Castro participó en la Feria Medieval realizada este fin de semana en Rocha y conversó con Montevideo Portal sobre su experiencia con el público, su relación con la prensa y el asedio de los fanáticos.

“Una vez más en el balneario La Esmeralda, en Rocha; feliz por venir nuevamente al mercado de la Edad Media. Disfruto de todas las actividades que se hacen en este parque público, en este balneario divino al que vengo hace cuatro años y del que me enamoré, porque hay muchas familias, amigos y vecinos que son parte de cada actividad”, comentó.

A propósito de cómo vive el contacto con el público, Eunice marcó la diferencia entre quienes se acercan con respeto para una foto y el acoso que sufrió en el pasado. “En un momento de mi vida hubo una parte mediática que me hizo sobrellevar otro tipo de exposición a la que se sumaba la prensa, y se sumaba desde otro lado, no solo por el trabajo. Ahí, cuando empiezan ese tipo de intervenciones, se hace un poco más difícil porque estás exponiendo tu vida privada. No es tan fácil hablar de ella y, a veces, cuando se dicen mentiras, es más difícil todavía”.

Sobre su relación con los paparazzi que le hacían guardia, la comunicadora recordó:  Ahora me acordé: atrás de casa me dijeron que había fotógrafos en los árboles; había árboles anchos por la calle Ellauri, en Punta Carretas. En más de un desfile tuve que salir escondida. A veces tenía la prensa muy cerca; había como una especie de persecución para ver qué estaba haciendo, qué pensaba yo o qué quería contestar”.

Eunice relató las maniobras que debía realizar para evitar el asedio constante: “Había momentos en los que yo no tenía ganas de hablar, porque en realidad también cuidaba mucho a mi familia y a mis seres queridos. Era difícil exponer mi vida, porque yo no lo había buscado como algo mediático para trabajar; mi trabajo ya venía desde mucho antes. Hubo momentos en los que me tuve que escapar por ascensores de servicio de los hoteles grandes. En la cajuela de un auto no, porque no entro, pero sí en otros autos; tenía amigos que me ayudaban a desaparecer de mi casa también”.

Incluso recordó que ese nivel de exposición la seguía al cruzar el charco: “Muchas veces me daba miedo salir porque sabía que tenía gente esperándome. Si me tomaba un avión y viajaba a Buenos Aires, sabían a dónde iba y con quién. Me quedé casi cinco años haciendo teatro en Argentina y la gente te espera afuera, eso es increíble. En ese entonces, en Uruguay no pasaba; ahora sí pasa, y eso es reconocer tu trabajo. Yo no lo podía creer”.

Finalmente, la modelo se refirió a un incidente reciente y la importancia de la prevención: “Cuando se traspasan los límites es muy peligroso. He tenido gente que de repente me aparece en lugares; eso me pasó durante toda mi vida, incluso antes de ser tan mediática, solo por ser artista. Yo digo siempre que nos tenemos que cuidar. A veces uno entabla relaciones de amistad con gente que no conoce; hay que tomar más recaudos y ser un poco selectivo. Pero no con el público en general; yo con el público estoy agradecida, tanto en Argentina como en Uruguay”.