A la escuela sexual Seks.rf de Moscú acuden a diario mujeres que desean mejorar su desempeño sexual. Un equipo de seis profesoras más la "decana", Ekaterina Liubimova, les enseñan en diversas asignaturas cómo mantener a cualquier hombre contento y "adicto" a ellas. Incluso "cómo despertar su bestia interior". Lo hacen en un ambiente amigable, en un recinto donde está prohibida la entrada de hombres, teléfonos móviles o cualquier tipo de cámaras. Juntas aprenden a hacer mejores felaciones, a disfrutar ofreciendo sexo anal o a moverse mejor en la cama.
Las clases duran tres horas y media cuestan cada una en torno a 100 euros. Cada mujer puede matricularse en una asignatura o en las doce que ahora mismo se ofrecen. De todas ellas hay dos cursos que causan furor: "Ahora mismo los talleres que más demanda tienen son los de sexo oral y el enfocado a hacer 'garganta profunda' con éxito", explica Ekaternina Liubimova, una mujer alta y rubia que aunque estudió cine lleva años ligada al mundo de la formación sexual, según informa el periódico madrileño El Mundo
Sus comienzos en la docencia fueron más bien informales, pero desde hace un año y medio el centro de entrenamiento que dirige es pionero en este tipo de formación. El lema de esta es 'Tolka Praktika' (sólo práctica) y en las tres aulas no hay sitio para pizarrones, cuadernos o cualquier otro elemento de la enseñanza tradicional. El único material didáctico consiste falos a tamaño natural, preservativos, lubricantes, maniquís y muñecos inflables. Para los talleres más difíciles, o para los que se contratan en grupos cerrados de amigas por una despedida de soltera, hay champán a disposición de las chicas para superar las primeras inhibiciones.
Las alumnas practican con muñecos y consoladores y hacen ejercicios por parejas. Muchas enseñanzas persiguen sólo despojarlas de determinados miedos o actos reflejos. La lista de asignaturas incluye una llamada "sexo anal con placer", otra sobre "orgasmo masculino" y una misteriosa llamada "las 100 mejores técnicas de sexo" sobre la que no hay manera de obtener información.
"En Rusia todavía muchas mujeres se sienten cohibidas a la hora de hacer semejantes compras, aquí les damos la oportunidad de hacerlo con seguridad, a salvo de las miradas de la gente", dice Maksim Demidov, consejero delegado de la empresa, en declaraciones al citado diario. Dicha enseñanza se imparte "sin términos médicos, sin suciedad y sin vulgaridad".
"Cada mes pasan más de mil chicas por nuestros cursos de sexo oral", presume Liubimova, que ha abierto una sucursal en la ciudad rusa de San Petersburgo y otra en la vecina Moldavia. En los próximos meses se abrirán más 'sexoacademias' en cinco ciudades rusas más, pero ahora dispuestos a dar el salto y quieren abrir franquicias en España: "Ibiza o Tenerife serían los sitios ideales", explica Liubimova, que está convencido de que españoles y rusos tienen muchas cosas en común a la hora de dejarse llevar por la pasión. "He tenido alumnas que estaban casadas con españoles y con italianos, fue un éxito para ellas... y claro, también para ellos", añade orgullosa antes de recordar que ha tenido incluso alguna estudiante llegada desde Japón sólo para aprender cómo ser una diosa en la cama. La media de edad suele ser de 30 años, "casi todas tienen una pareja estable y un par de niños en muchos casos".
"Recordemos lo más importante: los hombres aman a través de los ojos", dice la decana a sus alumnas. Por eso "son necesarias muchas de estas técnicas de formación, destinadas no sólo a lograr el placer más exquisito sino también a crear un espectáculo inolvidable para nuestro amado". Saben que están rompiendo moldes en una sociedad como la rusa, que es gobernada ahora mismo por una ola de conservadurismo en el Parlamento, donde se ha llegado a plantear prohibir no sólo la propaganda gay, sino cualquier mención al sexo oral "o cualquier práctica no tradicional".
Durante las clases de felaciones las alumnas fijan los penes de plástico en la pared de espejos para observarse a sí mismas mientras aprenden a arrodillarse con gracia y morbo.
Luibimova cree que pocas cosas "aseguran" más una pareja que una vida sexual plena compartida, por eso está segura de haber salvado muchos matrimonios. Su apuesta es por dar a la mujer "un arsenal de técnicas sexuales", con el que puede "ser actriz y guionista en la cama" de modo que ambos lo pasen bien. Es una alternativa a la infidelidad, el abandono o el sexo cada vez más esporádico.