Todo es culpa del desfase entre el calendario y la duración real de un año, que es de 365 días y 6 horas, aproximadamente. Para que las estaciones no se corran con el tiempo, cada cuatro años se agrega un 29º día al mes de febrero.

En realidad la corrección es mucho más fina, ya que el día extra se agrega en los años divisibles entre cuatro, salvo que sean divisibles entre 100, excepto que sean divisibles entre 400.

De esta manera, cada 400 años hay 97 bisiestos, lo que resulta en un calendario gregoriano de 365,2425. El año tropical, mientras tanto, es de 365,2422 días, por lo que hay quienes dicen que el año 3600 no será bisiesto para corregir el error de 0,0003 días que se acumula cada año.