Con una puntualidad prácticamente desconocida en nuestro país el cantante inglés dio inicio a un show que fue una verdadera montaña rusa de climas, emociones y ritmos. Vestido con un impecable traje plateado, Rod Stewart comenzó cantando "This Old Heart of Mine", un cover de los Isley Brothers, con el que le demostró a quienes lo habían visto 25 años atrás en ese mismo estadio que sigue teniendo la energía de antaño. Si bien otros artistas como Mick Jagger son más reconocidos que Stewart por sus pasos, este último no tiene nada que envidiarles y aprovechó los temas más pop y disco para lucirse como bailarín.

Luego de un inicio eléctrico Rod "The Mod" se puso más romántico con "Tonight's the Night (Gonna Be Alright)" a lo que se largó una llovizna suave, que para algunos fue el toque perfecto para ese momento íntimo. Para otros tal vez no, pero sin dudas fue rematado perfectamente con el cover de Creedence Clearwater Revival "Have You Ever Seen the Rain?" (¿Has visto alguna vez la lluvia?) al que le imprimió su toque característico con su voz rasgada. El coro femenino, que hasta ahora venía haciendo un apoyo discreto a la actuación de Stewart, tuvo su primer momento brillante cuando el cantante le dio la oportunidad a cada una de las tres mujeres de hacer unos solos espectaculares en unos tonos inigualables con "Rhythm of My Heart". También hubo dos grandes momentos a cargo de la saxofonista y de la violinista de la banda, demostrando que hay grandes instrumentistas mujeres, aunque no se las ve tan a menudo en los escenarios acompañando a grandes artistas.

El fanático del Celtic de Glasgow-al punto de que la batería tenía el escudo del cuadro- mostró su faceta de "padre orgulloso" e invitó al escenario a su hija Ruby, que cantó un tema propio en el que lució una gran voz y comprobó así que "lo que se hereda no se roba". Luego cantaron a dúo "Forever young", una versión emotiva en la que padre e hija lograron transmitir a la audiencia el cariño mutuo.

Momentos después entró al escenario el grupo de cuerdas conformado por artistas mujeres de nuestro país, pertenecientes a la Orquesta Juvenil del Sodre, la Filarmónica de Montevideo, la Banda Sinfónica de Montevideo y sesionistas que residen en el exterior. Rod invitó a los presentes a que tomaran asiento y anunció que se venía una "parte más tranquila". Así el grupo de cuerdas acompañados por un arpa y un par de guitarras tocadas por los músicos del cantante inglés lograron cambiar el clima del recital nuevamente, le imprimieron un tono melancólico, romántico y sentimental que mostró el otro costado de Rod al interpretar temas como: "The First Cut Is the Deepest", "Have I Told You Lately" y "I Don't Want to Talk About It". Stewart invitó a la gente a corear algunas de las canciones "porque es bueno para el alma", sin embargo, no tuvo mucho éxito, o bien por la timidez uruguaya, porque no sabían las canciones o por lo emocionado que estaba el público -se vieron algunas lágrimas-.

Al grito de "are you ready to rock?" (¿están listos para rockear?) Rod "The Mod" volvió al modo rockero eléctrico y se llenó de la energía en el escenario de Chuck Berry al interpretar "Sweet Little Rock & Roller". Luego las coristas hicieron una versión de "Proud Mary" que parecía el final de un musical, lleno de baile, vida y dinamismo, que sin dudas invitaba a bailar y en algunos casos tuvo éxito en lograr hacer mover a la gente. Rod volvió al escenario y, después de mostrar algunos videos divertidos (como el de un perro soñando y una foto de él vestido de mujer), incendió el estadio con uno de sus mayores hits, "Hot legs". Al mismo tiempo comenzó a lanzar pelotas autografiadas a la audiencia, con algunas patadas que recordaban, por si alguien se había olvidado, que en el pasado Stewart fue jugador de fútbol.

Años atrás el cantante inglés había manifestado que "no quería estar cantando "Da Ya Think I'm Sexy?" a los 50 años y convertirse en una parodia de si mismo, pero al parecer cambió de opinión porque con 69 años anunció que se venía "la parte tonta", se calzó un sombrero de Cowboy y para el cierre empezó a cantar un gran tema de su etapa más disco, con la vitalidad con que lo hacía hace 30 años. Porque ese es el gran atractivo de Stewart, que más allá de su habilidad como cantante es un gran showman y le da al público lo que quiere ver: sentimientos, energía, juego. Hubo una gran selección de covers, algunos temas propios de sus discos más viejos y un par del último álbum, editado el año pasado, lo que hizo que esa montaña rusa de ambientes fuera posible. Después de hacerse rogar muy poco volvió con "Sailing" y definitivamente supo cumplir con su promesa del video promocional de una "vibrante, colorida y energética noche".

Por Alejandra Pintos