El hecho ocurrió la semana pasada en el zoológico de Nanchang, en el sur del país asiático. Según medios locales, el sujeto habría ingresado al recinto del panda gigante Mei Ling, de 120 kilos de peso.

El joven acarició al animal mientras dormía, olvidando que no se trataba de una mascota sino de una criatura silvestre.

Mei Ling reaccionó atrapando al intruso entre sus extremidades. Según informa el periódico español La Vanguardia, el personal del zoo advirtió la situación porque, conociendo al animal, sabían que sólo estaba jugando y resultaba improbable que lesionara al visitante. Por el contrario, un "operativo rescate" podría hacer que el animal se pusiera nervioso y atacara.

Tras desembarazarse del juguetón, el muchacho se fue con los pantalones tan desgarrados como su orgullo.