Las sensuales azafatas de las peleas de la UFC no tienen pinta de tener muy claro qué es la homocinética (pero nosotros tampoco, nobleza obliga).

Eso no es óbice para que las chicas junto a un auto humeante con el capó levantado. Eso sí, en impecable bikini y sin mirar demasiado al motor.

Mujeres y autos es una combinación más vieja que el agujero del mate, pero parece que sigue funcionando.