Laberintos, retruécanos, emblemas.
La tarea consistía en escribir un poema siguiendo determinadas pautas, y el chico destacó por su “musa inspiradora”.
Para algún poeta tragaldabas, la musa bien podría ser la "muzza". En este caso, los tiros también van por el lado de la gastronomía, y la inspiración vino por un ícono de la comida rápida de nuestro tiempo: las papas fritas.
Más allá de algunas faltas ortográficas, el poema cumple -aunque de manera un tanto renqueante- las exigencias de la tarea: incluir aliteración (si consideramos "calentitas y amarillitas" como un ejemplo válido. Después de todo, el ejemplo de "Despacito" ha hecho escuela a la hora de hacer versos con diminutivos) y la certera onomatopeya de la fritura.
La imagen fue publicada en Twitter por un primo del poeta, y se transformó rápidamente en un éxito
mi primo chico tenia que hacer un poema y le hizo una oda a las papas fritas y me muero JAJJAJA no pido nada más en esta vida pic.twitter.com/uOb8bSTanz
— felipe (@pipemiau) 26 de julio de 2017


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