Para el personal del Hospital Universitario de la Universidad Federal del Triángulo Mineiro, en la ciudad brasileña de Uberaba, el pasado 25 de mayo no fue un día más. Esa mañana recibía el alta un niño de cuatro años que estaba internado desde pocos meses después de nacer.

Para el pequeño Adryan Oliveira dos Santos, el hospital era su hogar y el personal era su familia, y los trabajadores lo veían de la misma manera.

Ese día, el niño cruzó el pasillo de la unidad en una camilla, camino a su propia casa por primera vez.

El alta de Adryan del hospital se convirtió en un momento de celebración, marcado por los aplausos y las lágrimas de emoción de los profesionales que habían trabajado con el niño durante años.

El entorno hospitalario se convirtió también en un hogar para Nathalia Santos, la madre del niño, quien visitaba a su hijo casi siempre con el corazón lleno de angustia y aprensión. Esta vez, sin embargo, fue diferente.

Estoy muy contenta, muy contenta de verdad. Tengo miedo porque será una experiencia nueva, pero haré todo lo posible, me esforzaré al máximo para que todo salga bien. Su hermanita también estará muy contenta”, dijo emocionada en declaraciones al canal local TV Integração.

“Voy a conocerlo mejor porque tendré la oportunidad de pasar más tiempo con él, en momentos en los que antes no podía. Si salgo a comer, estará a mi lado. Me alegrará más que esté conmigo en casa. Ya no tendré que llamarlo para saber cómo está; ¡estará conmigo!”, añadió alborozada.

Hospitalizado desde los nueve meses

Al nacer, Adryan sufrió asfixia perinatal, que derivó en parálisis cerebral.

La asfixia perinatal es la falta de oxígeno o de flujo sanguíneo adecuado al bebé en los momentos previos, durante o poco después del nacimiento. Es una emergencia médica grave y una de las principales causas de mortalidad y daño cerebral permanente en recién nacidos.

Desde entonces, el niño depende de la ventilación mecánica y del uso de una sonda de alimentación para recibir alimentos, líquidos y medicamentos.

A los nueve meses de edad, Adryan ingresó en el CTI del mencionado hospital. Cuando tenía dos años, fue trasladado a la planta de pediatría, donde permaneció hasta su reciente alta.

En el hospital, Nathalia pasó los cumpleaños junto a su hijo, celebró momentos importantes y fue testigo del desarrollo del pequeño.

Cláudio Faria, pediatra que trató a Adryan, consideró que la atención de diversos especialistas a lo largo de los años garantizó el mejor desarrollo posible para el niño.

Como cualquier paciente hospitalizado durante un tiempo prolongado, necesitó atención multidisciplinaria, como fisioterapia, nutrición, logopedia y psicología, además del seguimiento por parte de especialistas pediátricos en áreas como neurología, neumología y gastroenterología. Todo este apoyo fue fundamental para su desarrollo clínico”, enfatizó el profesional.