Los bomberos ocupan un rol clave en momentos difíciles. Son los que deben actuar durante incendios o incluso en accidentes graves que implican rescates.
Montevideo Portal habló con Julio, de 71 años, un bombero jubilado que prestó servicio y estuvo presente en algunos eventos como el incendio del Palacio de la Luz ocurrido en el año 1993.
“Arriesgábamos la vida para todos, sin esperar una recompensa, he perdido compañeros en incendios”, dijo Julio, sentado en un banco de la Peatonal Sarandí, en la Ciudad Vieja.
Comentó que por más formación que haya tenido, lo peor de la carrera es “el rescate de una criatura”. Contó que una vez en la calle Aparicio Saravia, cerca del Cementerio del Norte, había un conventillo y tuvo que rescatar a un niño.
En base a la experiencia, relató: “Ves el fuego, querés entrar y no podes y sabiendo que hay criaturas, eso te conmueve, a veces pasaba días que no tenía ganas de trabajar” y agregó que “hay muchas cosas que no querés recordar”.
Contó la ocasión en que se produjo el incendio del Palacio de la Luz en el año 1993. Sostuvo que tuvo su “mejor instructor” y que en aquel momento estuvo casi tres días trabajando de forma continua además de que muchas personas fueron rescatadas por la azotea del edificio.
También sostuvo que cuando Wilson Ferreira Aldunate regresó al Uruguay el 16 de junio de 1984, día en el que además Julio cumple años, estuvo de guardia en el Ministerio del Interior por si ocurría algún incendio. Pasó lo mismo cuando Liber Seregni salió de prisión ese mismo año.
Finalmente, dijo que otro momento complejo es cuando hay accidentes de tránsito y hay gente atrapada en los vehículos: “Ves la gente atrapada y querés hacer todo lo que sabés y cometés errores”.