La gran mayoría de los adolescentes con disforia que inician un tratamiento hormonal de afirmación de género mantiene la terapia durante los siguientes años, según revela un estudio que publica este jueves The Lancet.

La investigación, desarrollada por el Centro Médico de la Universidad Vrije de Amsterdam, registró la evolución de 720 individuos que se sometieron a este tipo de tratamiento antes de cumplir los 18 años, y constató que el 98 % siguió después hormonándose.

Los autores analizaron datos de sujetos tratados en una clínica Países Bajos que ofrece desde hace 20 años terapia de supresión de pubertad, a la que sigue la hormonal de afirmación de género, según el protocolo fijado en este país -el primero que lo adoptó- para abordar la disforia en menores de edad.

"Descubrimos que la gran mayoría siguió usando hormonas de afirmación de género, lo cual es tranquilizador en el contexto de la creciente preocupación por el hecho de que exista arrepentimiento durante la transición", explica en un comunicado Marianne van der Loos, de la Universidad Vrije.

El proceso en adolescentes, detallan los autores, arranca con el diagnóstico de la disforia y un tratamiento reversible de supresión de pubertad, que suspende los cambios físicos que aparecen en esta etapa vital con el objetivo de dar tiempo al menor para que explore su identidad de género.

A los que deciden continuar, se les aplica un tratamiento de afirmación de género, tras cumplir los 15 ó 16 años, con fármacos que potencian la masculinización o feminización a través de hormonas como la testosterona y el estradiol, respectivamente.

Para este estudio, los expertos contaron con 220 individuos a los que se había asignado la identidad masculina al nacer (AMAB, sus siglas en inglés) y con 500 identificados como mujeres al nacer (AFAB).

En general, el tratamiento de supresión de pubertad comenzó en el grupo AMAB hacia los 14 años de edad y a los 16 en el AFAB, mientras que el proceso de seguimiento de la terapia de bloqueo concluyó a los 20 y 19 años, respectivamente.

Solo el 2 % del total (16 de 720) dejó de usar fármacos para el tratamiento de afirmación de género, aunque los autores reconocen que no está claro si lo hicieron "porque se arrepintieron de haber hecho la transición o por haber cambiado de género".

EFE