Un grupo de investigadores alertó de que Europa se enfrenta a un máximo histórico de tasas de infecciones de transmisión sexual (ITS), por lo que pidieron que los países armonicen entre ellos los sistemas de control y garanticen el acceso gratuito a tratamientos.

Esta es la conclusión a la que llegó un equipo liderado por el doctor Oriol Mitjà, de la Fundación Lucha contra las Infecciones y el Hospital Germans Trias de Badalona (Barcelona), que ha trabajado en colaboración con el Instituto de Investigación sobre el Sida (IrsiCaixa) y el Centro de Estudios Epidemiológicos sobre infecciones de transmisión sexual y el VIH/Sida de Cataluña (CEEISCAT).

En una serie de cuatro artículos publicados por The Lancet Regional Health– Europe, los investigadores analizaron la situación de 49 países europeos, tras haber recopilado datos epidemiológicos de las diferentes ITS.

El objetivo del trabajo era identificar desafíos generales y específicos, a partir del estudio de la epidemiología actual en Europa, las estrategias de prevención en curso, los enfoques para el manejo de infecciones asintomáticas y los tratamientos de última generación.

En Europa, estas enfermedades no han parado de crecer: la región europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) registró un máximo histórico de 17 millones de casos notificados de ITS bacterianas en 2019, junto con un aumento del 49 % en los nuevos diagnósticos de VIH entre 2010 y 2019, alcanzando un total de 1,5 millones de casos.

Eventos recientes en el continente, como la pandemia de covid-19 y la guerra en Ucrania, han puesto en peligro aún más el progreso hacia el objetivo de la Agenda 2030: eliminar las epidemias de VIH, hepatitis viral e ITS.

En este sentido, los investigadores del estudio han alertado de que, en pleno resurgimiento de estas enfermedades, Europa se enfrenta a un máximo histórico en las tasas de ITS que exige “acción y colaboración inmediatas”.

El estudio revela variaciones significativas en la notificación de las ITS bacterianas (como gonorrea, micoplasma o sífilis) entre los 49 países analizados, pues las regiones norte y oeste del continente muestran tasas más altas por cada 100.000 habitantes, posiblemente por la existencia de sistemas de vigilancia y notificación de casos más rigurosos.

Las poblaciones más vulnerables son migrantes, refugiados, trabajadores sexuales y hombres que tienen sexo con hombres, todos ellos a veces con acceso limitado a los servicios de salud, por lo que las investigadoras los señalan como colectivos prioritarios en las políticas de control.

En este sentido, las conclusiones de estos cuatro documentos subrayan la necesidad de fortalecer los servicios de salud pública, armonizar los sistemas de vigilancia y notificación, promover el fácil y gratuito acceso a estrategias de prevención y tratamiento y abordar determinantes estructurales como el acceso universal a los sistemas de salud y la reducción del estigma asociado a las ITS.

En paralelo, los investigadores enfatizan la importancia de mantener la educación sexual y la promoción del uso del preservativo junto a otras intervenciones biomédicas.

En este sentido, los autores ven necesario promover la equidad en el acceso a la profilaxis previa a la exposición para el VIH, que se ha introducido en 38 países pero que sigue infrautilizada especialmente en Europa central y oriental.

En el campo de las vacunas, los investigadores reconocen los avances en el control de las hepatitis virales A y B, así como del virus del papiloma humano.

Para los especialistas, el futuro pasa por tener controlada la gonorrea mediante la inmunidad cruzada generada por la vacuna contra el meningococo B y en las vacunas basadas en ARNm para la inmunización contra el VIH.

Los investigadores enfatizan asimismo la necesidad de aplicar nuevos enfoques terapéuticos en las ITS bacterianas para esquivar la creciente resistencia antimicrobiana.

Algunas propuestas son emplear pruebas de diagnóstico rápido para reducir el uso excesivo de antibióticos en los casos en los que la infección no está confirmada, pruebas moleculares para identificar patógenos resistentes a los medicamentos y reutilizar antibióticos antiguos para el tratamiento de las ITS.

EFE