Contenido creado por Gerardo Carrasco
Salud

Hay que comer

¿Funciona el ayuno? Estudio sugiere que la clave de la comida no pasa por la hora

Los investigadores no encontraron ningún vínculo entre la hora del día a la que las personas comían y cualquier cambio en el peso.

20.01.2023 12:10

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2023-01-20T12:10:00-03:00
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Cuando se trata de perder peso, lo que parece ser más importante es la frecuencia y la cantidad que come, en lugar del momento en que come.

Esta es la conclusión de un nuevo estudio que se enfocó en los hábitos de alimentación de unos 550 adultos.

Durante seis meses, se pidió a todos que usaran una aplicación telefónica para informar tanto de la hora como del tamaño de todas sus comidas.

“Lo que encontramos es que, en promedio, mientras más comidas comían las personas a lo largo del día, o mientras más grandes eran las comidas que comían a lo largo del día, más probable era que aumentaran de peso con el tiempo”, señaló la autora del estudio, la Dra. Wendy Bennett, según recoge HealthDay News.

En cambio, “comer más comidas pequeñas durante el día se asoció con una mayor pérdida de peso”, añadió Bennett, profesora asociada de medicina de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore.

No encontraron ningún vínculo entre la hora del día a la que las personas comían y cualquier cambio en el peso.

Bennett enfatizó que los hallazgos no abordan las ventajas y desventajas del ayuno intermitente, una popular práctica dietética que implica abstenerse de comer durante unos períodos estipulados.

Esto se debe a que “no conocíamos las intenciones de las personas”, explicó. “En realidad, solo seguimos a personas que vivían libremente en su día a día, sin pedirle a nadie que cambiara su conducta, y sin saber quién quería o quién no quería perder peso”.

Anotó que “no podemos sacar ninguna conclusión sobre el ayuno intermitente”.

Según la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association, AHA), 4 de cada 10 estadounidenses son obesos. Bennett y su equipo deseaban obtener cierta perspicacia sobre la importancia relativa de en qué momento, con qué frecuencia y qué comían las personas respecto al control del peso.

En 2019, el equipo reclutó a 547 adultos que eran pacientes de atención primaria en tres sistemas de salud de Maryland y Pensilvania.

Los pacientes tenían una edad promedio de 51 años, y alrededor de tres cuartas partes eran mujeres. Más o menos cuatro de cada cinco eran blancos, un 12% eran negros, y un 3% eran asiáticos. Más de un 70% contaban con una educación universitaria.

El índice de masa corporal (IMC) promedio antes de la inscripción era de casi 31. Se considera obesa a una persona cuando tiene un IMC de 30 o más. Los que tenían un IMC más alto tendían a ser negros, a tener más edad o a sufrir de hipertensión o diabetes.

Todos los participantes recibieron una aplicación para el celular llamada Daily24. La aplicación les permitió registrar sus rutinas de sueño y alimentación a diario durante medio año, y calcular los hábitos alimenticios.

El peso de los participantes del estudio se monitorizó durante seis años.

Tras analizar los números, el equipo de la investigación concluyó que, independientemente del peso actual, no hubo ningún vínculo aparente entre el momento en que las personas comían sus comidas y cualquier cambio en el peso.

Por otro lado, comer de forma rutinaria unas comidas más grandes (de 1.000 o más calorías) o más comidas medianas (de entre 500 y 1.000 calorías) se vinculó con unas mayores probabilidades de aumentar de peso. Comer menos comidas o unas comidas más pequeñas (por debajo de las 500 calorías) se vinculó con perder peso.

Bennett apuntó que el análisis demográfico de los pacientes del estudio no es representativo de todos los estadounidenses. Y dada la naturaleza observacional del estudio, no puede probar causalidad, añadió.

Aun así, “hemos visto otros estudios que demuestran que la clave [para perder peso] son las porciones y las calorías”, apuntó Connie Diekman, asesora de alimentación y nutrición, y expresidenta de la Academia de Nutrición y Dietética (Academy of Nutrition & Dietetics).

Diekman sugirió que simplemente desarrollar unas rutinas conscientes para comer (impliquen o no unos ayunos estrictos) podría ser útil para muchos que buscan perder peso.

“Muchos estadounidenses comen más bien lo que pueden y cuando pueden, lo que reduce nuestro reconocimiento de la cantidad que hemos comido”, anotó.

“Como dietista registrada, ayudo a mis clientes a evaluar dónde están sus dificultades con la alimentación”, explicó Diekman. “Si es evidente que no tienen ninguna rutina, trabajamos primero con eso”, al identificar el tipo de porciones y frecuencia de las comidas que mejor funcionan con un paciente dado.

El estudio, que fue financiado por la AHA, se publicó en la edición en línea del 18 de enero de la revista Journal of the American Heart Association.