Con un duro descargo, Tomás Rebord rechazó la posibilidad de continuar con su programa tras los polémicos despidos en Blender y aseguró que su ciclo, Hay algo ahí, es inviable sin el equipo que lo acompañó desde el inicio.
“¿Qué programa voy a hacer sin la gente que lo trabaja? No hay programa sin su gente”, sostuvo al responder a la intimación judicial que recibió para cumplir con sus obligaciones contractuales, mientras vestía como militar.
El conductor argentino planteó que su decisión no responde únicamente a una cuestión laboral, sino también personal. “Hay una dimensión moral. Nunca voy a hacer un programa sobre los cadáveres de mis amigos”, afirmó, y remarcó que no se trata solo de compañeros de trabajo: “Amigos es la palabra precisa; en muchos casos, son personas que me acompañan desde antes de la existencia de Blender”.
En ese sentido, defendió la lealtad hacia su equipo y cuestionó la expectativa de que continuara al frente del ciclo. “Yo caí a Blender con mi gente, soy leal con mi gente. ¿Qué tipo de persona creen que soy? La sola sugerencia es una ofensa”, dijo. Además, insistió en que, más allá de esa cuestión, el programa no podía salir al aire porque “como despidieron a todos, no se podía hacer”.
Rebord explicó que, tras los despidos, el ciclo carecía del personal técnico indispensable para su realización. “No había técnica, porque la rajaron. Técnicamente a mí no me rajan porque tenía que hacer el programa, pero ¿qué hago? ¿Voy y prendo el celular?”, ironizó. Según relató, esa imposibilidad fue constatada mediante un acta notarial: “Constatamos con un escribano que no podía emitirse”.
El periodista también denunció que existe “una campaña coordinada” para responsabilizarlo por la situación y dejarlo “en un lugar de reverendo hijo de puta” al instalar la idea de que había continuado con normalidad mientras sus compañeros eran despedidos.
Por último, sostuvo que las intimaciones judiciales no condicionarán sus proyectos por fuera de la empresa. “No importa cuántas cartas documento me manden o cuánto me intimen judicialmente a hacer algo. No pueden controlar si hago un teatro, invito a quienes quiero y pongo entradas para que venga todo el mundo”, concluyó.