El título nos dice de qué irá la historia, que está basada en hechos reales. En 1983, el magnate de la cerveza Alfred Henry Heineken (interpretado por Anthony Hopkins) fue secuestrado junto a su chofer.

La banda exigió 50 millones de dólares por su libertad. Si no saben cómo terminó el cuento, una buena opción es verlo en la gran pantalla.