Sabrina Rojas volvió a encender la mecha en el conflicto que involucra a su expareja y padre de sus hijos, Luciano Castro. Luego de que Griselda Siciliani expresara públicamente su malestar por el asedio periodístico y el tratamiento de su intimidad tras la separación del actor, la conductora no tardó en responder con dureza frente a las cámaras de televisión.
Lejos de solidarizarse con el desgaste mediático manifestado por Siciliani, Rojas puso en duda la coherencia del reclamo. En ese sentido, remarcó las contradicciones entre el discurso reservado de la protagonista de Envidiosa y las declaraciones que ha realizado a lo largo del tiempo sobre su vida afectiva.
Al analizar la molestia de Siciliani por la mirada ajena sobre sus vínculos, Rojas señaló que hablar de ciertos antecedentes es romper con el propio resguardo que ahora exige. La modelo sostuvo que “no hay nada más íntimo que contar si fuiste amante. O sea, es súper íntimo. Y ella lo contó”, remarcando que el perfil reservado de la actriz surgió a raíz de las recientes controversias.
En esa misma línea, observó un cambio de postura en la artista desde que estalló la crisis con Castro: “Ella es irónica, es divertida y tiene un montón de cosas. Desde que sucedió eso, ella como que bajó un cambio. No habla más, pero está bien, son elecciones”. Sin embargo, la conductora concluyó con una frase tajante que sintetizó su postura sobre los roles en las relaciones: “Cuando sos amante es divertido, pero cuando estás del otro lado es un bajón”.