El acto fue organizado por el popular actor y activista, y a él se unieron la alcaldesa de San Francisco, London Breed, líderes religiosos de distintas confesiones y cientos de ciudadanos anónimos, todos ellos protegidos con máscaras y guardando distancias por la situación de pandemia del COVID-19.

 

"Justicia para George. Basta de brutalidad policial, basta de abusos", gritaron los asistentes al homenaje a Floyd, en que también se mantuvieron varios minutos de silencio, se llamó a la igualdad racial y se gritaron los nombres de otras personas pertenecientes a minorías étnicas que también fallecieron a manos de la Policía.

 

El simbolismo de arrodillarse para honrar la memoria de Floyd se explica por el significado que ha cobrado esta acción desde que el jugador de fútbol americano Colin Kaepernick la protagonizase en 2016 mientras sonaba el himno estadounidense antes de un partido como protesta por la brutalidad policial contra los afroamericanos.

 

El Ayuntamiento de San Francisco es uno de los edificios más icónicos de la ciudad, de estilo neoclásico y construido en 1915, fue escenario en 1978 del asesinato del entonces alcalde George Moscone y del primer regidor abiertamente homosexual de la historia de EE.UU., Harvey Milk.

 

Desde entonces, la casa consistorial con su imponente cúpula ha cobrado un gran simbolismo entre los vecinos de la urbe californiana, especialmente en todo lo vinculado a la lucha por los derechos civiles y de las minorías.

 

La protesta frente al Ayuntamiento transcurrió de forma absolutamente pacífica, tras los disturbios y saqueos que se han vivido durante los últimos días en varias ciudades del área de la Bahía de San Francisco y que han llevado a poblaciones como San José, Santa Clara, Walnut Creek y la propia San Francisco a decretar toques de queda desde el anochecer y hasta las 5 ó 6 de la madrugada.

Con información de EFE