Hace algunas semanas Flor Vigna encendió las alarmas al revelar que, tras unos exámenes de rutina, le descubrieron algo imprevisto. Con total honestidad, la cantante recurrió a sus redes para detallar la situación: “Me hice una tomografía y me salió que tengo un quiste en la cabeza”.
Ahora, buscando llevar tranquilidad, la bailarina abrió su corazón sobre cómo evoluciona su salud y el proceso interno que desencadenó la noticia. “Tranquilos, ya lo estoy tratando. Me prometí a mí misma no solamente que me voy a curar, sino que esto me va a tirar para arriba, me va a hacer enfrentar muchas cosas que yo tenía que ver y no estaba viendo”, confesó.
En su mensaje, Vigna apuntó contra los mandatos sociales y el peso de intentar complacer siempre al entorno: “Quiero tirar varias partes de mí a la mierda, la versión obediente, la que se adapta para no incomodar, la que preferiría caer bien antes que sentirse libre. Siento que uno sin darse cuenta se va domesticando para encajar. Y en ese intento del síndrome de la niña buena, me voy achicando”.
El diagnóstico funcionó como un catalizador para poner límites definitivos a sus relaciones personales. “Tocar fondo emocionalmente me hizo entender algo: no quiero gustarle a todos, quiero gustarme más a mí. Y el que se tenga que ir que se vaya. Ya mismo, echado”, disparó de manera tajante. Y agregó: “Yo no negocio más. Hay vínculos a los que quise mucho, pero siempre fui yo la que di y nunca recibía nada”.
Para cerrar, la artista dejó una valiosa enseñanza sobre su nueva postura ante la vida: “Siento que la autenticidad es el camino más incómodo. Sé que crecer duele, pero no crecer duele más. Capaz que todavía ni sé del todo quién soy, pero sí sé quién no quiero seguir siendo. Ya no más nenita tierna. A partir de ahora me quiero más a mí que al resto”, concluyó.