El ingreso de Selva Pérez a la casa de Gran Hermano —en un desembarco masivo junto a otros siete exparticipantes— alteró por completo la convivencia. En medio del revuelo, una de las interacciones más comentadas fue el cara a cara que mantuvo la actriz uruguaya con Yipio, la jugadora uruguaya de esta edición, donde ambas abordaron abiertamente los resquemores que arrastraban desde antes del reality.
Durante un mano a mano sincero, las jugadoras reconocieron que existían ciertas tensiones previas. “No nos conocíamos personalmente, pero sí teníamos unas rispideces”, admitió Yipio sobre la imagen que tenía de Selva en el exterior.
Por su parte, Selva desactivó el conflicto al explicar que nunca existió un problema directo entre ellas: “En realidad, no fue porque tuviéramos algo nosotras. No hablé nunca, no nos conocíamos. A veces hay mucha gente malintencionada que te come la cabeza”, señaló la actriz.
Ante la reflexión de Selva, Yipio asumió su parte en el malentendido: “Es una realidad, tengo que admitir mi culpa. Capaz me dejé comer la cabeza”, confesó.
Selva cerró el tema aconsejándola sobre el manejo del entorno: “Siempre hay que conocer a la gente y no dejarnos guiar por cualquiera. Estoy feliz de conocerte”.
El intercambio terminó por acercar a las participantes dentro de la casa. Yipio destacó la actitud integradora de la recién llegada y le agradeció por priorizar la buena convivencia: “Estoy agradecida porque ella podría haber venido y hacer lo que se le cante. No hizo otra cosa que tratar de hacer que yo me divierta, proponerme cosas, ser buena compañera y tirarme tips”, concluyó la participante.