Es de las caras más conocidas e históricas de la crónica policial uruguaya. Formó parte de una generación dorada y supo cubrir hechos policiales que comenzaron a marcar la faceta humana más negativa de nuestra sociedad, a su decir.

Jean Georges Almendras está radicado en Italia desde hace varios años. Dice que jubiló, pero es en los papeles porque es el director del medio digital Antimafia Dos Mil y especialista en crimen organizado. 

Su paso por Canal 4 le dejó varias anécdotas, como quedar en la línea de fuego entre la Policía y delincuentes en un operativo del 25 de agosto de 1989 en la vieja calle Londres. Con el lanzamiento de su primer libro, llamado ¡No te apretés carajo!, Almendras recorre el detrás de la escena de su trabajo durante más de 20 años. 

En entrevista con Montevideo Portal opinó sobre los gajes de su oficio y la actualidad de la seguridad uruguaya, acusando al Estado de tener un rol protagónico en impulsar resultados negativos con intentos de políticas que solo buscan maquillar la realidad. 

¿Cómo ves que cambió la forma de hacer periodismo policial con la irrupción de la era digital? ¿Qué te costó y te sigue costando adaptarte?

Eduardo Galeano decía que un televidente le dijo: “No cambies nunca, Eduardo Galeano” Y él respondía: “No, tengo que cambiar”. El cambio hace parte de la comunidad humana, hace parte de las distintas áreas de la convivencia humana. El periodismo es una rama de esa convivencia ciudadana que ha sufrido cambios enormes en los últimos 50 años. La irrupción de lo digital y las redes en los últimos 10 o 15 años es una revolución industrial más brutal que las anteriores, con una voracidad, una crueldad y una brutalidad sin precedentes. Tiene aspectos positivos: de alguna forma democratiza, porque todos ahora tienen derecho a opinar y opinan en redes. Hay una praxis de la libertad de expresión. Pero también hay situaciones lamentables como producto de esa democratización. Yo trabajé simultáneamente en televisión y en diario, con lenguajes completamente diferentes, lo que me generaba una esquizofrenia en mi período laboral. Antes, para cubrir crónica policial, había que estar en la calle con un camarógrafo y una tecnología profesional que producía un material bien perfeccionado. Hoy, ante un hecho imprevisto, tres personas en una entrevista salen con sus celulares. Se pierde en calidad, pero el hecho llega a París o a China en diez minutos. Esa inmediatez también modificó el desarrollo gerencial de la crónica policial. El contenido de nuestra profesión se intensificó, pero la metodología, la praxis en el terreno, obviamente se modificó. Hubo una generación que marcó época en crónica policial: Zampayo, Almendras, Nano Fole. Esa generación ya no está.