Wanda Nara volvió a quedar en el centro de la polémica, esta vez durante su viaje por Japón junto a su pareja, Martín Migueles. Lo que venía siendo una estadía marcada por el lujo y el turismo terminó derivando en un episodio incómodo que se viralizó en redes sociales y generó críticas, especialmente entre usuarios japoneses.
El episodio ocurrió a bordo del Shinkansen, el tren bala japonés. Allí, un pasajero local compartió en X una imagen y un mensaje en el que cuestionó el comportamiento de la empresaria y su acompañante. Según describió, una extranjera hablaba a los gritos por teléfono, con el asiento completamente reclinado y los pies apoyados sobre el respaldo de adelante.
En la foto adjunta se ve a Wanda de espaldas, recostada y con zapatillas sobre el asiento delantero, mientras Migueles adoptaba una postura similar. La escena, que puede resultar habitual en otros contextos, contrasta con las estrictas normas de etiqueta en el transporte público japonés, donde el silencio y el respeto por el espacio ajeno son centrales.
El posteo se viralizó rápidamente y generó críticas de usuarios japoneses y de otros países, que cuestionaron la actitud y remarcaron la importancia de adaptarse a las costumbres locales. Entre los comentarios, varios calificaron a la mediática como “escandalosa y vulgar”, mientras otros criticaron la falta de consideración en un entorno compartido.
La polémica estalló pocos días después de que Wanda celebrara en sus redes haber cumplido uno de sus “sueños”: viajar en el Hello Kitty Shinkansen, un servicio temático que conecta Osaka con Fukuoka y que es furor entre turistas y fanáticos de la cultura pop. La empresaria había compartido imágenes del recorrido, mostrando los vagones decorados y los espacios interactivos del tren.