El nombre de Carina Suárez volvió a estar en las noticias luego de varios meses de cierta discreción, sobre todo desde 2023, cuando el conflicto entre el clan de Los Suárez y Los Albín se había recrudecido.
Desde entonces, Suárez y sus hijos —quienes formaban parte del grupo al que la Policía vinculaba con varios hechos de sangre y tráfico de drogas— habían disminuido su rango de acción, pese a que seguían vinculados con el mundo del delito.
Con el quíntuple homicidio del pasado viernes en el barrio El Monarca, en Montevideo, a Carina Suárez le queda uno de los ocho hijos con vida. Los siete restantes fueron asesinados a balazos y se estima que la mayoría de los homicidios están vinculados con la banda de Los Albín.
Pero la convivencia con la muerte comenzó mucho antes de 2023. De hecho, precisamente, hace 10 años, cuando Diego el Peligroso Suárez iba a recoger a su hija a la escuela.
En ese momento, el narcotraficante fue ultimado a balazos y lo dejaron tirado en la vía pública. El Peligroso era investigado por tráfico de drogas y varios negocios ilícitos que solía encubrir con algunas fachadas, sobre todo el turf.
El crimen de Suárez fue en enero de 2013 y en mayo de ese año ejecutaron a su sobrino. Con este hecho se abría la cuenta de hijos asesinados para Carina Suárez. El joven de 20 años estaba en un auto junto a su novia en Malvín Norte, cuando fue abordado por dos delincuentes, quienes lo balearon a mansalva hasta corroborar que estuviera muerto. Los forenses, en ese momento, confirmaron seis disparos: dos en el cuello, dos en el tórax y otros dos en la zona del estómago.
Pero siguiendo con el Peligroso, la Brigada Antidrogas lo investigaba por lavado de dinero producto de su actividad narco. Para encubrir, de acuerdo con los archivos de la época, el hombre tenía una intensa y pública actividad en el rubro del turf.
De hecho, tenía un stud que llevaba su nombre y era amigo personal del representante de jugadores de fútbol Washington Bocha Risotto, quien tenía negocios con Suárez. Risotto fue asesinado en 2012, un tiempo antes de que se cobraran la vida de Suárez.
Precisamente, Risotto fue asesinado de ocho disparos en el barrio Palermo de Montevideo. Era plena luz del día del 3 de enero de 2012 cuando fue abordado por los delincuentes, quienes antes de disparar le dijeron: “Llegó tu hora”. Tras dejarlo muerto, se fueron de la escena y no se llevaron ninguna pertenencia.
Bocha Risotto. Foto: archivo
La Policía estimaba que ambos fallecimientos estaban relacionados. Sumado al crimen de Fernando Marcos Medina Ludueña, conocido como el Pitufo, y quien operaba en la zona de Atlántida, se cerraba el círculo de relación entre los tres hombres.
Medina, de 36 años, fue sorprendido en su casa del balneario canario, lo maniataron y lo dejaron en el garaje. Cuando el narco quiso oponer resistencia, recibió un disparo que terminó provocándole la muerte en el sanatorio.
El Pitufo tenía un vínculo con el Peligroso y, de hecho, le financió un almacén llamado El Majotón. La muerte de Suárez fue frente a ese negocio.
La herencia
Tras el fallecimiento de El Peligroso, los hijos de Carina Suárez —con ella al frente— heredaron los negocios y los problemas del clan familiar. El principal conflicto fue con Los Albín, con quienes el hermano de la mujer había tenido una buena relación durante un tiempo.
Sin embargo, cuando el Peligroso comenzó a operar y vender droga en la zona de Villa Española, por su cuenta, comenzó a disputar el territorio con Los Albín. Después de 2023, luego de que mataran a Ezequiel Suárez en la puerta de la casa de su madre, Los Suárez comenzaron a perder pie en el conflicto.
Si bien eran investigados por múltiples delitos —de hecho, en el quíntuple homicidio algunas de las víctimas estaban imputadas por la Justicia—, su poderío y fuerza para combatir a Los Albín estaba lejos de ser lo que fue.
Ante esto, Carina Suárez decidió mudarse a El Monarca con el fin de dar una señal a sus históricos rivales. La Policía tenía claros los movimientos de la mujer y de sus hijos, pero entiende que el hecho del pasado viernes es para cobrarse viejas cuentas pendientes que ambos grupos narcos aún mantienen.