El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta, Cristina Fernández, recibieron el pasado viernes en Casa Rosada a los expresidentes Luiz Inácio Lula Da Silva y José Mujica, y a la senadora y exvicepresidenta Lucía Topolansky. El reencuentro de los líderes regionales se dio con motivo de la conmemoración del Día de la Democracia.

En el marco de su visita a la vecina orilla, Topolansky fue entrevistada por Página 12, donde habló sobre la Ley de Urgente Consideración (LUC) y el proyecto de ley impulsado por Cabildo Abierto (CA) donde se propone prisión domiciliaria para quienes cumplen 65 años.

“Estoy totalmente en contra. A la ley la proponen como un genérico, como si fueran unos pobres viejitos y se olvidan lo que pasó. Y si se juzgaron esos crímenes 50 años después, fue porque estuvo vigente la Ley de Caducidad que ellos promovieron”, dijo la senadora por el Movimiento de Participación Popular (MPP) al citado medio.

Por otro lado, Topolansky se refirió a la entrega de firmas para derogar 135 artículos de la LUC. “Se tuvo que recoger las firmas en el peor momento de la pandemia. Los militantes hicieron un milagro porque fueron casa a casa explicando la ley. Mientras militaban no se podía ver el todo, porque había como un silencio impuesto: porque ellos (el gobierno de Luis Lacalle Pou) reglamentaron el artículo 38 de nuestra Constitución que prohíbe las reuniones y dijeron que era por los bailes. Mentira. Era por las reuniones sociales, sindicales y políticas. Había como un silencio”, aseveró.

“A pesar de esas trabas, a pesar de que no nos prestaron la cadena pública para hacer publicidad, nada, nosotros por momentos teníamos dudas si llegábamos a juntar la cantidad de firmas. Pero en los últimos 15 días de recolección empezaron a venir al local de la central obrera y del Frente Amplio olas y olas de firmas. Fue la alegría más grande. Se pudo”, agregó.

La senadora comentó que esto “fue muy parecido con la sensación de las últimas elecciones presidenciales: no llegamos a ganar el ballotage, pero estuvimos a 30 mil votos. Aquel plebiscito de la Ley de Caducidad en 2009 coincidió con la elección presidencial, y el eje no estaba ahí”.

“Nosotros cuestionamos el mecanismo de haber usado una ley de urgente consideración para cosas que no son urgentes. Nosotros estamos dispuestos a explicar por qué la LUC representa un retroceso de derechos. Lo venimos haciendo. Nos tenemos fe, hay que pelear hasta el último día. La única lucha que perdés es la que abandonás. Nuestra vida ha sido siempre de lucha”, aseguró.

Consultada por el manejo de la situación sanitaria en el marco del avance de la variante ómicron, Topolansky respondió: “Somos tres millones y medio de personas, si no se solucionaba en Uruguay, ¡jubilate!! (risas). La gente, salvo la que no tenía otra alternativa y tenía que buscar cómo comer, no se resistió a quedarse en la casa. Aumentó la violencia doméstica, los suicidios, esos problemas hay que mirarlos. No es sólo los que fueron a parar al CTI (cuidados intensivos)”. “El Frente Amplio hizo una reforma de salud que es el sistema nacional integrado y el informe de la Cepal señala que Uruguay es el país en Latinoamérica que más gasta en salud: 9,5 del PIB y los demás están entre un 3 y 6. Entonces teníamos una fortaleza”, explicó.

En ese sentido, sostuvo que el gobierno “no podía” desarmar ese sistema “porque la gente ya se había acostumbrado, como derecho adquirido”. “Pero sí han hecho recorte presupuestario colosal en el abastecimiento de medicamentos. Hubo un atraso importante en las cirugías y todavía no han puesto un plan fuerte para ponerse al día. Lo empezamos a ver en enfermedades como VIH, cáncer, gente que se salteó los controles”, añadió.

Además, comentó: “en marzo-abril el número de muertos en relación a la población, yo, que tengo 77 años, nunca lo había visto: 50, 52, 53 muertos por día. Para una población de 3 millones y medio es un disparate. Ahí se instaló una polémica”.

“Ellos se habían quedado tranquilos en ese sistema Covax de vacunas, que es una estafa mundial. Y nosotros nos enteramos de que había algunas mutualistas y sectores de la salud que estaban negociando para que vinieran algunas vacunas y los tipos estaban quietos. Empezamos a llamar al ministro de Salud y otros encargados, pinchamos, pinchamos y se empezaron a mover”, acotó.