Esta mañana, en su columna habitual en el noticiero radial Informativo Sarandí, el meteorólogo Guillermo Ramis describió un panorama cambiante para lo que resta de julio.

En lo que queda de la actual semana, las temperaturas máximas irán decreciendo de forma paulatina y sostenida: 16 grados hoy, 14 el viernes, 13 el sábado y 11 el domingo, día este último que comenzará con “algunos chaparrones leves” en la madrugada y en el sur, y que cesarían rápidamente.

En contrapartida, “la semana que viene va a tener días más calientes", vaticinó Ramis, quien detalló que las máximas podrían ser de hasta 19 grados. Sin embargo, la situación vuelve a cambiar sobre el cierre de la semana y en el comienzo de la siguiente. En concreto, el profesional proyectó “muy buenas lluvias con tormentas” el domingo 19, el lunes 20 y el martes 21.

El Niño mojado

Estas precipitaciones podrían ser beneficiosas para la actividad agropecuaria. Sin embargo, Ramis consideró que el balance anual sería excesivo en esa materia.

“Se necesita agua ahora en algunos lugares, pero este año se va a pasar para el otro lado”, anunció.

En ese sentido, recordó los riesgos que acarrea el fenómeno El Niño, que este año se anuncia especialmente severo. Según Ramis, los meses de agosto y diciembre serán los más intensos en precipitaciones. “Sobre todo diciembre va a ser complicado, porque las cosechas van a flotar”, dijo Ramis, utilizando una imagen elocuente acerca de lo que se prevé en materia de lluvias.

Respecto a la evolución del fenómeno, el experto señaló que en este momento El Niño ya está “de moderado casi pasando a fuerte” y será especialmente potente en el último mes del año.