A Conrado Ramos se lo nota dolido, aunque él dice que el duelo por su divorcio del Frente Amplio está superado. En esta entrevista en su último día de trabajo en la Facultad de Ciencias Sociales, antes de empezar su licencia para dedicarse a la campaña como candidato a vicepresidente por el Partido Independiente (PI), repasó dimes y diretes de lo que consideró su veto y proscripción decididos en las entrañas de Torre Ejecutiva, cuando él dirigía la OPP.

También habló de la mentada (y pospuesta) "madre de las reformas" (la reforma del Estado) y de su importancia para llevar adelante otras reformas sectoriales. Contó cómo lo sedujo Pablo Mieres para llevárselo al PI y hasta se alegró porque el escándalo de corrupción en ASSE haya estallado ahora, en plena campaña.

Este académico a punto de probarse el traje de político con fecha de vencimiento se prestó a un diálogo de dos horas. Y se quedó con ganas de seguir hablando.


Por César Bianchi
@Chechobianchi



-Cuando uno pone "Conrado Ramos" en internet, lo primero que aparece es tu currículum, donde se destaca tu licenciatura en Ciencias Políticas en Argentina y un doctorado en Alemania. Pero también está tu domicilio y tu teléfono celular. ¿Es la mejor forma de presentarse, así, exhibiendo todo y sin nada que ocultar, tan accesible a todos?
-Nunca lo pensé, no lo tengo estudiado ni trabajado. Me hacés reflexionar ahora al respecto. No sé cómo se arma eso para que quede bien arriba... Al aumentar la exposición pública, supongo que tendré que tener más precauciones. Voy a averiguar cómo se manejan estas cosas. Hay todo un manejo del perfil público de uno, y en eso yo soy amateur.

-Ahora que han pasado algunos años, ¿por qué se fue del Frente Amplio?
-Hay razones más programáticas y otras más personales. Estas cosas afectan a estructuras identitarias, a veces son heridas que no terminan de cerrar del todo. Creo que ya hice el duelo, pero pasé un período feo. A mí me decepcionó mucho cuando me empezaron a perseguir. He dicho que estoy en una lista negra elaborada por la gente que está en Presidencia, rodeando a Mujica, que tienen mucho poder.

"Yo no tenía un grupo político detrás de mí, era un independiente y me decían que estaba colgado de un pincel. No me importaba... morí con las botas puestas"


-¿Es lo que él llamaba "la barra"?
-No, porque esa vieja barra es gente muy respetable, que estoy seguro que no avalaría la persecución que yo sufrí. Hablo de una barra más nueva, que hace mucho daño a la calidad institucional del país, y a la gente. A mí me han hecho daño... El hecho de vetarme para trabajar es claro. Me dolió eso y me dolió la no reacción de mis compañeros. Cuando uno está en la cocina del gobierno maneja mucha información, que puede ser utilizada de muchas formas, cosa que yo no hice. No puedo usar información a la que accedí gracias a que se me otorgó alguna confianza. Ojo, que no hablo de corrupción ni nada oscuro. Pero esta gente es tan burra que persiguió a alguien de adentro. Creo que no les importa cómo le va al FA. Esa decepción, decía, me vino con mis compañeros de ruta. ¿No hay nadie que les pare el carro? Yo no tenía un grupo político detrás de mí, era un independiente y me decían que estaba colgado de un pincel. No me importaba... morí con las botas puestas. Pero me dolió a nivel personal no tener apoyos explícitos y políticos para que no se me hicieran esas cosas. Estaba dejando de cobrar el subsidio político -cobraba 40.000 pesos en la mano como director de OPP-, yo fui el que propuso aumentar los salarios y me dijeron de todo... Al final se hizo y no pasó nada. Cobraba eso en la mano y encima no cobraba el sueldo entero, sino el 80%. Estaba en esas cuando me surgieron oportunidades laborales de consultorías, y esta gente me taló esas oportunidades.

-¿Pero qué cosas de contenido, conceptuales, lo alejaron del FA?
-Lo programático. Yo estoy convencido que estos temas de modernización institucional y que el Estado no sea un peso muerto para la actividad económica, sino un instrumento fuerte, potente, eficaz, necesitan una modernización. Empezaron a dejar de estar en la agenda de la fuerza política y del gobierno, hubo un arrepentimiento de darle los titulares que se le dio a esta temática, tanto en el gobierno anterior como en este. Y en este gobierno, en alguna cocina en la que no participé, se decidió bajarle el perfil completamente al tema. Si uno está convencido de algunas ideas políticas tiene que seguir insistiendo en ellas y yo lo estaba.

-La reforma del Estado, ¿fue una pantalla de humo vendedora pero demasiado ambiciosa?
-No tuve oportunidad de hablar con Vázquez sobre estas cosas. Las comunicaciones era por minutas, o por intermedio de Gonzalo Fernández... No sé los motivos por los que lo anunció de forma tan fuerte. A mí me encantó, porque estaba en esa sintonía. Era una reforma transversal e indispensable para después encarar las reformas sectoriales. ¿Querés tener una buena reforma de salud, de vivienda, educativa o de infraestructura? Bueno, tenés que tener una agencia de concesiones pesada, con gente que sepa escribir pliegos de licitación que sean atractivos para el empresario y protejan al Estado, tenés que hacer buenos monitoreos de las obras de concesión que se hacen, o buenos compromisos de gestión. El tema lo agarramos una vez que estaba discutida la Ley de Presupuesto y había otras prioridades en el país. Luego, en el gobierno de Mujica, este entorno del que se ha rodeado no tiene las capacidades suficientes, porque hay que tener buenos equipos de coordinación. Y por otro lado, otras cosas que he reflexionado y escrito: ahora hablamos de la gestión de ASSE, por el escándalo que estalló, pero no era un tema de campaña... Sí era un tema nuestro, del Partido Independiente. Las universidades no enseñan temas de gestión pública, entonces no tenemos un lenguaje común periodistas, políticos, funcionarios públicos. No hay comunidades epistémicas, un grupo grande de gente que atraviese distintos niveles de la sociedad civil y el sistema político y que hablen el mismo idioma y todos se entiendan. Eso pasa con los juristas, pero no pasa con la gestión pública.

-Los políticos uruguayos tienen una formación variopinta, pero no precisamente en cuestiones de gestión...
-Exacto: los hay juristas, sindicalistas, expertos en derechos humanos, pero no muy duchos en gestión. Cuando yo vine de Nueva Zelanda, entre 2009 y 2010, dije: "Los directores generales de secretaría de los ministerios tienen que ser profesionales. ¿Quién se encarga de la gestión?". Y casi me arrancan la cabeza cuando planteé eso. Pero, si un político entendiera mucho de estos temas de gestión, sabría que tiene que poner a alguien muy capacitado para facilitarle las cosas en el ministerio en temas de gestión. Tiene que ser alguien que organice mucho el trabajo, y piense a quién va a poner en planificación estratégica, quién le construye los indicadores, cómo va a hacer lo financiero contable, cómo voy a evaluar a la gente y cuáles van a ser los cuadros gerenciales. Eso no está en la cabeza de nuestros políticos todavía. Implica también profesionalizar los cuadros gerenciales y disminuir la cantidad de cargos de confianza. Hay que imponer que vos podés tener un primer nivel bien finito de gente de confianza, pero que sepan técnicamente. Ponele ASSE: algunos cargos de confianza políticos, okey, pero (tiene que haber) alguna comisión que controle si los tipos saben o no. Y abajo establecé compromisos de gestión, para asegurarte de que un gerente general va a cumplir los objetivos de la política que planteás. Pero no lo pongas por siempre, sino siempre y cuando se cumplan las políticas planteadas.

"Las universidades no enseñan temas de gestión pública, entonces no tenemos un lenguaje común periodistas, políticos, funcionarios públicos".


-Ahora: ¿fue una buena intención mal llevada (o nunca llevada a cabo), o no hubo verdadera voluntad política de llevarla adelante?
-Yo mismo me hice esa pregunta muchas veces. Si yo pudiera estar en la cabeza de Vázquez o Mujica para saber cuáles fueron realmente sus intenciones... Con Mujica sí pude hablar varias veces, con Vázquez no. Me convenció de que quería hacer algo muy fuerte, pero su gente cercana me avisaba que podía decir una cosa y después decir otra. Él dice que yo fui un absolutista, un fundamentalista, pero que diga lo que quiera... ¡Si me mataron antes de empezar! Yo estaba rodeado de gente que me tiró para un costado y decidieron ellos. Me sacaron información, líneas de trabajo, me dejaron tirado en un rincón, en una oficina, aguanté seis meses para no hacer un escándalo político, pero sufrí demasiado. Dejé de ir en junio de 2010 y me aceptaron la renuncia en setiembre. Nadie vino a hablar conmigo... Terminé renunciando porque en algún momento se decidió que me iban a liquidar y que Jerónimo Rocca, experto en temas tributarios, iba a mortificar al Ministerio de Economía. Mi aniquilación estaba decretada, el único que no se había dado cuenta era yo.

-Está aludiendo al famoso gabinete de Economía en las sombras, que el gobierno niega...
-Lógicamente. Hay analistas políticos que dicen que no hay dos equipos económicos... Creo que no han pisado la Torre Ejecutiva para saber lo que era eso. Yo pensé que Mujica quería hacer la reforma del Estado. Yo le pedí a él que armara un gabinete político para discutir eso ahí, y me armó un gabinete con Homero Guerrero, Gabriel Frugoni, Diego Cánepa, la misma gente que había decretado mi defunción. Hay que ver lo que transmite Mujica... me encantaría leer su cabeza. Vázquez, en cambio, cuando lanza la propuesta, siente que la verdadera reforma pasa por la descentralización y ahí es donde él apuntó sus baterías.

"Mujica dice que yo fui un absolutista, pero que diga lo que quiera... ¡Si me mataron antes de empezar!"


-¿Por qué eligió retomar su camino político en el Partido Independiente, un partido alejado del poder y de acceder a él?
-Creéme que podría haber aceptado un cargo en otros partidos de la oposición, porque tuve ofrecimientos. Podría tener buenos lugares en listas... Pero yo no puedo tener un viraje ideológico por principios, porque si no tiro abajo todo lo que he intentado construir. Y el PI se había portado muy bien conmigo cuando me ofrecieron firmar un contrato de trabajo con el Inau, y desde Presidencia me dicen que no, que estoy vetado. El que se opuso a ese veto fue el representante del PI, Dardo Rodríguez. Yo sentía que (Pablo) Mieres también hablaba de la necesidad de reformar el Estado, se proclama como la otra izquierda, entonces me senté a hablar con él. Cuando él me dijo que el partido estaba abierto, yo le aclaré que soy un tipo de izquierda y él me dijo que el partido también. Yo sigo creyendo que hay diferencias entre izquierda y derecha. Los enfoques en materia de seguridad ciudadana no son los mismos en izquierda que en derecha, los enfoques en cuanto al rol de las empresas en servicios públicos no son los mismos en izquierda que en derecha (tal vez salvando las excepciones del batllismo y el wilsonismo). Sinceramente, yo no le había prestado atención al PI antes, porque tendemos a darle bola a los más grandes. Hoy en día, y previo a entrar, me empezó a resultar más atractiva la idea, y cuando empiezo a conocer a la gente de adentro, mucho más. Si el Pepe (José) Rilla está en este partido, algo debe tener este partido, o Gonzalo Pérez del Castillo, Heber Gatto escribiendo con solidez intelectual en sus columnas, o Alfredo Mandel, que me cuenta las vicisitudes y la prehistoria del partido. Es un partido sin militantes pagos... se basa en no prometer nada. Financieramente es muy prolijito. Entonces, el capital del partido son las ideas. ¿Cómo no vamos a defender lo que pensamos, si es todo nuestro capital: las ideas? Me gusta estar en esas trincheras.

-Le he oído varias veces hablar de autoproclamarse socialdemócrata. ¿Cómo le traducimos a la gente qué es la socialdemocracia?
-Tenés una matriz liberal. No es una matriz corporativa: acá manda el gobierno representativo. Se entiende que manda la primacía de los derechos políticos de los ciudadanos sobre otros. Hay un tema de derechos humanos muy fuerte, con políticas inclusivas. Eso es matriz liberal. Apoyamos hasta el tema de autocultivo de la marihuana, no la intervención del Estado en producción, venta y acopio. Estuvimos a favor de todo el tema de la despenalización del aborto, como lo trabajó Iván (Posada). Entonces, la matriz liberal está clara. Los partidos de derecha, tradicionales, tienen una matriz conservadora. Hay otra izquierda más corporativa, si se quiere. A mí me preocupa el rol que están teniendo los sindicatos en Uruguay, me gusta el rol tradicional del Pit-Cnt y me gusta que tengamos los grados de sindicalización que tenemos, pero no gobernando los sindicatos por encima de los gobiernos representativos. Esto es bien de la socialdemocracia. En Suecia, Alemania y Escandinavia no te gobiernan los sindicatos. La otra pata que define la socialdemocracia es el rol del Estado en la economía, un rol fuerte. Pasa que hoy todos se parecen tanto: la derecha se ha aggiornado y la izquierda se ha socialdemocratizado. ¿Cómo hacemos para que pequeñas empresas con grados de productividad muy bajos puedan asociarse a empresas exportadoras, por lo que tendrían que aumentar su calidad y pagar mejores salarios? Si el Estado no diseña paquetes de políticas para eso, no podrán reconvertirse para poder exportar. Ese rol del Estado debe ser muy activo, lo mismo con respecto a las empresas públicas.

-Mucha gente cree que votar al Partido Independiente es tirar el voto...
-Más allá de los vaivenes que tenemos ahora, donde algunos nos dan el 1% y otros el 5%, si nosotros no somos claros en transmitirle a la gente que el voto al PI es un voto útil, cuando los otros se polaricen, no nos van a elegir.

"Podría haber aceptado un cargo en otros partidos de la oposición, porque tuve ofrecimientos. Pero yo no puedo tener un viraje ideológico, por principios"


-¿Y cómo se les transmite eso?
-En primer lugar, será una elección parlamentaria. Le estamos pidiendo el voto a la ciudadanía para ser decisivos en esa votación. No más decisiones absolutas. Eso es un voto útil. Y un voto útil también porque si estamos levantando determinadas banderas -profesionalizar la gestión pública, reformar la educación y mucho antes el Estado, con una maquinaria super ágil con capacidad para gestionar y hacer monitoreos para hacer reformas- y no avanzás en eso, no vas a poder en las políticas sectoriales. Esa agenda es nuestra y si la gente nos vota, eso es porque nuestra agenda les interesa. Si nos votan y crecemos, vamos a intervenir muy fuerte en el Parlamento. Vamos a conseguir consensos en determinadas políticas y vamos a instalar determinados temas en la agenda, y de lo contrario, los partidos más grandes van a mirar para el costado.

-Pero hace años que el PI hace hincapié en su rol de definidor de la balanza en el Parlamento y muchas veces no lo ha logrado. Y sabido es que le cuesta mucho sacar un senador. ¿Por qué cree que esta vez sí se logrará?
-Porque ha habido un desgaste de las mayorías parlamentarias con estos 10 años de gobiernos del Frente. La forma como se ha usado la mayoría parlamentaria ha demostrado no ser buena. Hablo de una cantidad de leyes declaradas inconstitucionales, hablo de la no formación de comisiones investigadoras, no consecuencia tras interpelaciones de los ministros. ¡Nadie se hace cargo de nada! Entonces, que vuelva a valer la herramienta de la interpelación parlamentaria. Los escándalos de corrupción nos vienen como anillo al dedo para plantear los temas y que la gente nos dé bolilla. Es lo único bueno de los casos de corrupción, porque en todo lo demás estamos en África con lo que nos está pasando... Estaba leyendo los resultados de la encuesta de Cifra que decía que el 57% de los uruguayos no quiere mayorías parlamentarias. Y el 80% de los indecisos tampoco las quieren. Está claro que esta agenda nuestra, entonces, está teniendo eco, entonces nos van a acompañar. A medida que crezcamos nosotros y nos den el voto en primera vuelta, más seguro que no habrá mayorías parlamentarias. Están dadas las condiciones. Y otra cosa: la precariedad del empleo sigue siendo un problema enorme en Uruguay, y más a futuro. Por eso queremos elevar empleo y salario, para mejorar la productividad.

-¿Cree que va a haber balotaje?
-Sí.

-¿A quién se siente más afín el Partido Independiente en una eventual segunda vuelta: a Bordaberry, a Lacalle Pou o a Vázquez?
-A nadie. Nos sentimos bien con nuestras propias ideas y banderas. Veremos cómo avanza la campaña... veremos quién gana y qué recepción tienen las ideas del PI. Pero sí estamos abiertos a tejer alianzas políticas con algún candidato o sector, sí.

"Me gusta el rol tradicional del Pit-Cnt y me gusta que tengamos los grados de sindicalización que tenemos, pero no gobernando los sindicatos"


-¿Solo lee libros de ciencias políticas, de gestión y el rol del Estado o también lee novelas y cuentos de ficción?
-(Se ríe) Soy un pésimo lector.... Ahora pedí una licencia de tres meses en la Facultad (de Ciencias Políticas), pero sigo trabajando con Francisco Panizza en temas de investigación y estamos escribiendo papers... Entonces, leo mucho de ciencia política. Ojo, leo la Surfing Magazine, porque soy surfista.

-Algo en común con Lacalle Pou...
-Es verdad. Pero cuando yo empecé a surfear él no sabía lo que era una tabla, y soy de La Paloma, no de Punta del Este (se ríe). Pero las otras cosas que me gustaban leer eran de música, la Q Magazine. Yo en Suecia y Alemania leía mucho de indie pop, y en Buenos Aires leía la Cerdos y Peces (de Enrique Symns). Cuando tenía lanas me consideré un tipo alternativo, me podía dar ese lujo porque estaba becado. No me preocupaba por el currículum, saltaba enseguida en Google...

-¿Se descuida un poco la familia en campaña?
-Todavía no, pero me la veo venir... Recién ahora empiezo en campaña. No he tenido un ajetreo fuerte, como ha tenido Pablo (Mieres), pero lo voy a tener. No pienso descuidar a mi familia como la descuidé cuando estuve en la OPP. En la OPP engordé, dejé de leer, de surfear, de jugar al frontón. Por suerte, esto para mí termina en octubre, porque en segunda vuelta no vamos a estar compitiendo. Ahora que pude construir una familia preciosa hace dos años -con Iliana (Da Silva) y Martín, su hijo, y nuestros bichos, el perro Dylan y la gata Malú- no pienso descuidar mis tiempos personales y familiares. Nos hacemos los espacios para salir a pasear, comer y estar juntos.

-¿Pero piensa seguir vinculado al PI?
-Sí, claro, pero estoy en un segundo o tercer suplente al Senado de Mieres. La idea es seguirlos apoyando cuando tengamos una buena representación parlamentaria, estoy seguro de eso. Los voy a apoyar en temas legislativos, y quizás asesorando en otras cuestiones. Saldré de la lista negra en algún momento.

-¿Es feliz?
-Creo que sí, en este momento puedo decir que sí. Cuando era chico reflexionaba mucho sobre si son momentos... Se sabe que son momentos. Creo que sí. Miro para atrás y pienso todo lo que me pasó, todo lo que hice, y con todos los costos, porque este camino fue duro.


Montevideo Portal / César Bianchi
Fotos: Juan Manuel López