El 18 de julio de 1830, en la Plaza Matriz, Uruguay juró su primera Constitución. Un Estado unitario, republicano y confesional, donde la ciudadanía natural correspondía a los hombres nacidos libres.

Mujeres y personas esclavizadas quedaban fuera de esa categoría. 

Pasarían 97 años hasta que Rita Ribeira votara en el plebiscito de Cerro Chato de 1927 y protagonizara el primer sufragio femenino del país. Antes, en 1919, Paulina Luisi había fundado la Alianza Uruguaya por el Sufragio Femenino y, junto a figuras como Fanny Carrió e Isabel Pinto de Vidal —electa legisladora en 1942—, impulsó la lucha por ese derecho. 

 Los nombres femeninos en la historia política nacional continuaron multiplicándose: desde Julia Arévalo, Alba Roballo y Adela Reta hasta Beatriz Argimón y Carolina Cosse, las dos mujeres que han sido electas vicepresidentas de la República. 

 Incluso antes de la conformación del país estuvieron las llamadas “mujeres patriotas”, como María Josefa Francisca Oribe y Viana y Ana Monterroso de Lavalleja, vinculadas a la causa revolucionaria. 

Casi dos siglos después de aquella jura constitucional, tres políticas de distintos partidos coinciden: no solo la política fue una actividad diseñada para los hombres, sino que también varias de las estructuras que la sostienen todavía responden a esa lógica. 

Desde sus trayectorias y experiencias personales, Carmen Sanguinetti, Julieta Sierra y Gloria Rodríguez reflexionan sobre los tiempos de la política, la violencia en redes y los desafíos de abrir espacios en un ámbito históricamente masculino.

Tiempos y cuidados  

En 2024, durante una instancia de Desayunos Búsqueda, el entonces presidente Luis Lacalle Pou explicó una dificultad que vivían las mujeres en política: "Hay decisiones que se toman en la barra comiendo un asado, y por lo general esas reuniones son de hombres. En política no se toman decisiones a las 8:00 o 9:00 de la mañana, sobre todo para la conformación electoral". 

La declaración volvió a generar polémica, como ya había ocurrido cuando la planteó por primera vez. Sin embargo, Gloria Rodríguez, su correligionaria, está de acuerdo. “Quiero que en el sistema político se revierta que las reuniones se realizan por las noches y que esas extensas asambleas en las que se repite lo mismo se puedan hacer con mejor contenido y más breves”, afirma. 

Durante su paso por el Senado, Carmen Sanguinetti propuso acortar las intervenciones en la Cámara. Para la exsenadora, esos debates suelen ser “muy poco productivos”, terminan funcionando como una barrera de entrada a la política y como una razón por la que la gente “se termina yendo”: 

— En Uruguay no hay tanta diversidad de perfiles políticos. Hay una forma de ser político que es, “mi vida es esto: primero ser político, segundo ser político, tercero ser político”. 

La exsenadora colorada recuerda que, durante el primer año en el parlamento, un jueves o viernes, se dio cuenta de que no había visto a sus hijos desde principios de semana. A partir de ahí, decidió no participar más en paneles vespertinos en los que no tuviera que intervenir. “Para hacer una buena tarea como legisladora tenés que tener un cierto equilibrio en tu vida, tenés que poder estar con tus hijos, tenés que nutrirte de otras cosas”, sostiene.  

Carmen Sanguinetti. Foto: Gastón Britos / FocoUy

Carmen Sanguinetti. Foto: Gastón Britos / FocoUy

Para ella, tener redes de apoyo en su familia fue fundamental para desempeñar su rol. Rodríguez, madre de dos hijos, reconoce que muchas veces ha tenido que dejar de acompañarlos por reuniones a las que no podía faltar: “Para lograr avanzar en política, tenés que dejar muchísimas cosas de lado. Cuando las mujeres no estamos, nadie te cuida el lugar, entonces tenés que estar. Espacio que dejás un segundo, es espacio que perdés”

—La política fue diseñada para el varón que no tiene problemas de horarios porque, ¿quiénes estamos en los cuidados? Las mujeres.

La política nacionalista afirma que trabaja en pos de equiparar las tareas de cuidados por esta misma razón. 

Redes sociales  

Al entrar a la cuenta de Instagram de Carmen Sanguinetti, se puede ver un enlace a una nota de La Diaria en su descripción. “Más de un cuarto de los mensajes que mencionan a mujeres políticas uruguayas en redes sociales son violentos”, dice el titular. 

Para ella, la violencia en redes sociales fue una de las cosas más difíciles que le tocó enfrentar. “Trabajé en muchos lugares, soy una persona que, en general, se lleva bien con la gente. No estoy acostumbrada a la confrontación y menos a que me insulten. Intento hacer siempre bien mi trabajo y me tomo las cosas en serio. De repente me encontré con desconocidos diciéndome inútil y un montón de cosas”, explica. 

El primer episodio que recuerda ocurrió a raíz de publicar una intervención en la que hablaba de cómo el cambio climático profundiza la brecha de género. Apagaba el teléfono y lo volvía a prender para ver si había terminado, pero los insultos seguían. 

“La verdad es que con el tiempo te vas acostumbrando. Participé de un conversatorio con otras mujeres políticas y comunicadoras. El denominador común fue que a todas nos importa, nos afecta y en algún punto nos silencia. A veces tenés una opinión sobre algo y preferís tener un día tranquilo. Lo que termina pasando es que te vas retirando. Quisiera recuperar una voz pública; no es que pretenda callarme y no hablar nunca más de nada, pero el nivel de violencia es muy crudo”, afirma. 

Según la exsenadora colorada, cree que fue blanco de ataques por varias razones, entre ellas, haber sido el “cartón ligador de las frustraciones de determinadas personas que votaron a Talvi” y su apellido.  

Gloria Rodríguez. Foto: Gastón Britos / FocoUy

Gloria Rodríguez. Foto: Gastón Britos / FocoUy

La diputada Julieta Sierra había cumplido 30 años unos pocos meses antes de asumir el 15 de febrero de 2025. Reconoce tres tipos de insultos que recibe en redes sociales: en primer lugar, los que apuntan al físico, la vestimenta o el pelo; en segundo lugar, los que la infantilizan por su edad; y, por último, aquellos que tienen connotación sexual y sugieren que llegó al Parlamento a través de “lista sábana”.  

Al igual que Sanguinetti, Sierra admite que ha elegido no opinar sobre ciertos temas para evitar este tipo de respuestas. 

— Yo no sé si quiero que no me afecte; hablaría de una deshumanización de mi persona. Si tengo personas insultándome todo el día y a mí no me afecta, ¿en qué me convertí? 

De acuerdo con un estudio realizado por ONU Mujeres en 2022 a 15 mujeres con voz pública, el 80% limitó su participación en redes sociales a raíz de la violencia en línea y un tercio cambió de puesto laboral. 

Gloria Rodríguez dice que después de tantos años de militancia “quedás con el cuero duro”. Pero trabaja para que otras no lo vivan. “Si sos gorda, si sos delgada, cómo te peinás o te vestís; ni que hablar si sos negra. Si me detengo, no avanzo, pero no todas tienen ese caparazón para que no les afecte. ¿Cómo no va a afectar a la salud mental de las mujeres cuando las redes sociales te denigran?”, agrega. 

En 2025, Rodríguez presentó un proyecto de ley que proponía la modificación del artículo 149 del Código Penal y buscaba incluir los actos de odio, desprecio o violencia realizados a través de redes sociales. 

Adelante van 

En su primer año como diputada, Julieta Sierra aprendió a sentirse a la par. “Hubo muchos compañeros y gente de otros partidos dándome para adelante, reconociendo el valor de mi trabajo, algo que a veces una no ve. Que sea nueva, una de las más jóvenes o que sea mujer no tiene nada que ver con el trato o el laburo que yo haga”, dice. 

Cree que la diversidad y la pluralidad en el Parlamento son fundamentales, pero que la representación de la juventud brinda una nueva perspectiva a cuestiones como el desempleo juvenil y la crisis de salud mental.  

Además, observa cierta complicidad con sus pares generacionales de otros partidos: “Es tirar un poco del mismo carro en estos primeros pasos, en un mundo que se caracteriza por los gritos y la polarización. Si ves los perfiles de los más jóvenes, creo que somos los que menos nos peleamos con gente de otros partidos en comparación con otros legisladores”. 

De padre militante, Gloria Rodríguez siguió sus pasos comenzando en barrios populares y eligió la vida política con el fin de “representar y lograr cambiarle la vida a la gente”. “Hablaba con dirigentes políticos, con los que tomaban decisiones. Ponían toda su voluntad, pero me daba cuenta de que no conocían determinados temas de los que yo hablaba, que eran parte de mis vivencias. No tenían por qué conocerlos porque no eran parte de las suyas. Ponían todas las ganas, pero cuesta. Quien nace en un hogar con las necesidades básicas satisfechas no puede saber lo mismo que quien crece en uno al que le falta todo”, explica. 

Julieta Sierra. Foto: Javier Noceti

Julieta Sierra. Foto: Javier Noceti

En 2015 se convirtió en la primera diputada afrouruguaya. Consciente de que representa desigualdades, sabe que estas no se viven de la misma manera para todos y que su labor es buscar soluciones a temas por los que ella misma transitó.  

“Estar en el Senado es como hacer un doctorado en uruguayez”, afirma Carmen Sanguinetti. Durante su trayectoria parlamentaria integró siete comisiones distintas. Un año después de finalizar su responsabilidad parlamentaria, está pensando en proyectos que le permitan aprovechar todo lo aprendido. 

Inicialmente electa como primera suplente de Ernesto Talvi, ocupó el escaño cuando este asumió como ministro de Relaciones Exteriores y lo mantuvo tras su posterior salida de la política. 

“Cuando Ernesto me ofreció la posibilidad de ocupar este lugar en la lista, lo primero que le dije fue que si quería a alguien que impulsara su agenda, yo no iba a ser esa persona. Él me contestó que quería que yo impulsara mis propios temas. A él le interesaba muchísimo el teletrabajo, que fue la primera ley que impulsé”, recuerda. 

Madre de Isabel, una niña con Síndrome de Down, impulsó la ley de empoderamiento del diagnóstico prenatal y posnatal, además de afirmar que trabajó por la educación inclusiva. Para ella, fue una oportunidad para avanzar en la agenda de derechos de las personas con discapacidad. 

Al ser consultada sobre una eventual vuelta a la política, respondió: “Capaz que cuando mis hijos crezcan. Por ahora, no”