El expresidente Julio María Sanguinetti fue entrevistado por el periodista argentino Eduardo Feinmann en Radio Rivadavia de Buenos Aires, ante el anuncio del presidente Luis Lacalle Pou de que China está dispuesta a avanzar en un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Uruguay.

 Sanguinetti negó que el Mercosur esté en “riesgo” y remarcó que “no es ningún misterio” que Uruguay quiera negociar acuerdos con mayor flexibilidad, dado que es “público y notorio” por lo que “no hay ninguna novedad”.

“La novedad es China, que sale de su estrategia de negociar con todo el Mercosur, para expresarle a Uruguay esta voluntad”, dijo.

El líder colorado dijo que “esto es el inicio” y que no se está hablando de un final o de los términos de un acuerdo. “Esto no pasa de una voluntad de hacerlo, por supuesto es importante porque es una nota extensa en la cual China explicita su voluntad, los pasos que habría que dar, expresa una cierta urgencia incluso, o la idea de que esto debería manejarse con cierta celeridad”, expresó

“Esto naturalmente impone también a Uruguay, la negociación e información con sus socios, esto no es cortar en diálogo con Brasil, Argentina y Paraguay, sino por el contrario informar constantemente y ver hasta donde se puede llegar y hasta donde son compatibles una cosa con la otra”, sostuvo el político.

Consultado sobre la posibilidad de un próximo TLC con Estados Unidos, el exmandatario recordó que el país “tuvo una época de política de TLC e incluso el presidente Bush hijo lo propuso” durante la primera presidencia de Tabaré Vázquez.

Dijo que Vázquez “estaba muy de acuerdo” al igual que “su ministro de economía, Danilo Astori”, pero que “desgraciadamente el canciller de la época (Reinaldo Gargano), un socialista muy ortodoxo, muy de la línea antigua, se opuso y finalmente no se hizo ese acuerdo”.

Sanguinetti dijo que “el Uruguay define una política abierta” y que no es cuestión de negociar exclusivamente con China, sino “procurar lo mismo” que tienen países como Chile o Costa Rica, “que tienen TLC tanto con EEUU como con China”.

“La solución no está en el barrio, está en el mundo”, manifestó sobre el tema.

Feinman le preguntó también su visión sobre el gobierno argentino, a lo que Sanguinetti le respondió que ve al presidente Alberto Fernández como “el malabarista chino ese que mueve los platos y va corriendo de un lado al otro para mantenerlos en el aire”.

“Y va corriendo de un lado al otro y va moviendo los platitos de un lado al otro”, dijo añadiendo que en Argentina se da una “situación muy poco común” por las figuras de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner.

“Ha ocurrido muchas veces que hay un presidente que no representa, digamos, la potencia política del partido que representa, pero nunca ha ocurrido que eso este representado en el segundo lugar, en el vicepresidente. Yo le veo una connotación bastante particular”, afirmó.

El expresidente evalúo la próxima elección argentina como “muy confrontada y muy fuerte” diciendo que “ojalá baje los decibeles” el nivel de descalificaciones que manejan sus políticos.

“Y ojalá podamos tener mejores relaciones de las que hemos tenido, porque con los gobiernos Kirchner desgraciadamente Uruguay no hemos podido tener muy buenas relaciones”, concluyó.