El Sindicato Médico del Uruguay (SMU) emitió un comunicado a 50 años de la desaparición de Manuel Liberoff, el “médico que no cobraba y al que no pudieron silenciar”.

El dirigente de dicho gremio fue secuestrado en Buenos Aires en el marco del Plan Cóndor, indicó el sindicato. “En La Cruz de Carrasco hay una policlínica de ASSE que lleva el nombre de Manuel Liberoff. Para los vecinos del barrio, el nombre no es una entelequia: algunos lo recuerdan como su médico. Otros recuerdan a sus padres contando cómo él aparecía en la puerta de la casa cuando nadie más llegaba, dejaba la medicación y se iba sin cobrar nada”, reza el texto compartido.

“Si notaba que una familia no llegaba a fin de mes, volvía con alimentos. La medicación la dejaba gratis si la tenía en el auto. Eso era Liberoff como médico”, añadió el SMU, al compartir también un hilo en X.

Sin embargo, “no se quedó en el consultorio”, recordó el sindicato, ya que Liberoff fue tesorero del gremio y uno de los que entendió “que el rol del profesional de la salud no terminaba en la consulta”.

También se desempeñó como panelista y comunicador. “Trataba temas de salud en un lenguaje accesible”, remarcó el SMU.

Cuando se dio el golpe de Estado, el 27 de junio de 1973, el médico llegó a un “acuerdo” con su familia: “Dejaría de ir a la casa si lo requerían, pero si amenazaban a su familia, se presentaría”, lo que sucedió a los pocos días, cuando los militares “montaron una ratonera” en su casa, en Camino Carrasco.

“Estaban su esposa, sus dos hijas, su nuera y su nieta Tania, que tenía menos de dos años. Liberoff se presentó y fue detenido. Lo subieron a la caja de un camión”, señala el sindicato médico.

El 30 de octubre del mismo año, la Junta de Comandantes votó la expulsión del país de Liberoff. “Como era de nacionalidad argentina, lo pusieron en un avión el 7 de noviembre. Solo, sin su familia”, narró el SMU.

Casi tres años después, en la madrugada del 20 de mayo de 1976, un operativo del Plan Cóndor “se lo llevó”. “Sus hijas, que estaban en la misma casa, vieron cómo lo sacaban encapuchado con un poncho”, sostiene el texto.

Hoy, el Salón de Actos de la sede del SMU lleva su nombre, así como también una plaza en las proximidades de su antiguo domicilio en Malvín Norte, y la policlínica de ASSE en La Cruz de Carrasco, donde “los vecinos del barrio que él atendió van hoy a cuidar su salud bajo su nombre”.

“‘Liberoff está en este policlínico, está en su plaza y está en la gente’, dice su hijo Benjamín. ‘Lo mejor que le puede pasar a uno es que digan: fue un buen tipo. Desde ese punto de vista, hay una cuenta saldada’”, concluye el texto.