A días del Día del Niño, Roy Berocay habló con Montevideo Portal sobre la agenda repleta de shows de Ruperto Rock and Roll.
El escritor y músico que marcó la infancia de miles de uruguayos habla del presente de su personaje más icónico, de la importancia de la lectura y de los desafíos que enfrentan las nuevas generaciones en un mundo que cambia cada vez más rápido.
Para Berocay, lo que antes era “ese día específico” se convirtió en “el mes de la infancia”, con actividades en municipios, escuelas, clubes y empresas. “Se ha convertido, yo te diría a gusto, en una especie de segunda zafra laboral para nosotros con la banda”, cuenta. Y aunque la fecha tiene un valor comercial, también es un termómetro del vínculo entre su obra y los niños. “Está bueno, porque vos ves que hay, en pila de lugares, gente haciendo cosas para niños”, dijo.
Lo que no cambia
Con 17 años de trayectoria al frente de Ruperto Rock and Roll, Berocay asegura que la respuesta de los niños sigue siendo la misma. “No noto una gran diferencia en la respuesta de los gurises y las gurisas ahora con hace 17 años”, afirma. Aunque reconoce que “siempre se dice que deben haber cambiado, que el tema de las pantallas, los celulares”, en su experiencia directa sobre el escenario esa transformación no es evidente.
Lo que sí nota es “una velocidad de captación mucho más rápida”. “Vos le ponés a un gurí de tres años un videojuego y al ratito ya sabe todo lo que tiene que hacer”, ejemplifica. Pero esa rapidez visual, advierte, debe acompañarse “con otras cosas”, agregó.
Defender la lectura sin didactismos
Consultado sobre la importancia de regalar libros en el Día del Niño, Berocay es categórico: “Es muy importante defender la lectura, la lectura desarrolla la imaginación que es un componente muy importante de la inteligencia”. Y aunque reconoce que se está haciendo “mucho trabajo a nivel de las escuelas”, insiste en que el rol de las familias es clave.
“¿Vos leés? Y te dicen: ‘No, porque no tengo tiempo’ ¿Y hay libros en tu casa? No, en realidad no. Y bueno, ¿cómo querés que alguien lea?”, plantea. Para él, el hábito se transmite con el ejemplo. “Los niños absorben las costumbres de la familia, ven al padre leyendo, la madre leyendo, le leen cuentos, en la casa hay libros”, comentó.
Pero Berocay también marca una línea clara: es enemigo del “didactismo”. “Un adulto cuando lee un libro o va a ver una película no va a aprender algo, va para emocionarse o pasar un rato. Lo mismo cuando va a un concierto. Entonces los niños y las niñas tienen exactamente el mismo derecho a acceder a productos artísticos honestos, de calidad”, dijo.
El secreto de Ruperto
Ruperto, el sapo irreverente que lleva décadas acompañando a generaciones de uruguayos, sigue vigente. ¿Cuál es su secreto? “Si yo supiera eso, inventaría como una fórmula, la patentaría o algo y me haría millonario”, bromea Berocay. Pero, enseguida, ensaya una respuesta. “Tiene que ver con el humor del personaje, también con cierta desfachatez. Es un humor bastante bandido. Es cómplice con los niños”, afirmó.
Ruperto, explica, “no es un personaje que trate de enseñarle cosas a los niños, sino como que está de su lado; ve el mundo, las situaciones, con una mirada con la cual genera cierta complicidad”. Y agrega: “Cuando vos haces algo con amor, haces algo pensando en primer lugar en tus hijos, después pensando en tus nietos, yo creo que se cuela algo de eso también”.
El personaje sigue generando nuevos libros, como Ruperto y el rey del arroyo, el último lanzamiento. Pero Berocay no escribe por inercia comercial: “Si yo hubiese pensado en términos comerciales, habría 80 libros de Ruperto. Solo hago uno cada dos o tres años cuando tengo una idea que me parece lo suficientemente divertida para mí, que me guste a mí en primer lugar”, aclaró.
Maite y las niñas de hoy
Otro de sus personajes emblemáticos es Maite, la protagonista de Pateando lunas, un libro que muchos adultos recuerdan como un antes y un después. “Más bien te lo dice la gente, no es que yo lo haya pensado, era como una adelantada a su tiempo y ahora, por suerte, el mundo está lleno de Maites”, reflexiona.
Pero aclara: “Eso es mentira. Ya eran así las niñas, las niñas reales. Lo que pasa que la gente todavía estaba como trancada en un estereotipo de lo que una niña debía ser y no veía lo que las niñas eran realmente”. Hoy, dice, “las gurisas pueden ser lo que quieran ser y vestirse como quierean y hacer las cosas que les gustan y jugar al fútbol o a lo que quieran”.
El futuro que viene
Berocay no elude la reflexión sobre el presente. “Vivimos en un mundo que es cada vez más difícil, más complicado, más competitivo”, advierte. Y pone como ejemplo la irrupción de la inteligencia artificial. “Un montón de gente que se queda sin trabajo. Y mañana puede venir otra cosa y así”, advirtió.
Por eso, su mensaje a padres y abuelos es claro: “Que traten de prepararlos para ese mundo que se nos viene. Hay que tener mucho conocimiento, mucha rapidez e ir preparándose continuamente”.
Pero también pide atención sobre lo urgente: “Hay muchos niños y niñas con pobreza infantil, y creo que estaría bueno que un montón de gente deje de lado todas esas diferencias y estas discusiones y se pongan las pilas realmente para ocuparse de lo que realmente tiene que ver con el futuro del país”, dijo.
Una infancia en El Reducto
Berocay creció en el barrio Reducto, en una casa “bastante normal”, con un padre chapista y una madre “de casa”. “Iba a la escuela, volvía, hacía los deberes, salía a jugar al fútbol en la placita frente a casa”, recuerda. Los fines de semana, la familia se iba a una casita en Parque del Plata. Ahí pasaba “bastante tiempo en verano”, andando “mucho por el bosque, juntando bichos, sapos, lagartijas”, recordó.
Su abuelo le contaba cuentos, “siempre estaba haciendo chistes”. La familia se juntaba y podían ser “como 15, 20, 25 entre los primos”. “Estaba bueno eso, sentir que pertenecías a algo, a una familia, que había un montón de gente que estaba ahí”, dice.
Los libros que lo marcaron
En su infancia, Las Aventuras de Tom Sawyer, de Mark Twain, fue el libro que más recuerda. Ya en la adolescencia, El lobo estepario, de Hermann Hesse, y Crónicas marcianas, de Ray Bradbury, lo impactaron profundamente.
Como escritor para niños, reconoce la influencia de Horacio Quiroga: “La simpleza con la que escribía Quiroga en Los cuentos de la selva. Y después, Roald Dahl.
Agosto con Ruperto Rock and Roll
El mes del Día del Niño encuentra a Berocay con una agenda cargada. Ruperto Rock and Roll tiene shows en el Espacio Modelo, en Las Toscas, en el auditorio Canario Luna y en la Sociedad Urbana Villa Dolores, además de presentaciones en escuelas y otros espacios.
Muchos de sus nietos participan de los espectáculos: “Suben y cantan alguna canción, o bailan en el escenario”. Algunos hijos de integrantes de la banda “van a los ensayos, a veces opinan del espectáculo que estamos armando”. Para las vacaciones, la banda prepara un nuevo espectáculo.
Si pudiera volver a tener diez años por un día, Berocay lo tiene claro: “Estaría con mis viejos. Es una cosa que aprovecharía más: el tiempo con ellos”. ¿Y qué regalo le gustaría recibir? “Seguramente una guitarra. Me hubiese gustado empezar bastante antes de lo que empecé con la música”, comentó.
“Todo el tiempo” le dicen que crecieron con Ruperto o con Pateando lunas, que esos libros “les ayudaron en la vida, que les cambiaron la vida”. Esa respuesta, dice, “justifica todo el viaje”, concluyó.