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Legado

Resiliencia y generosidad: los últimos mensajes de Moratorio trascendieron lo personal

Mientras procuraba resistir el avance de un cáncer agresivo, el científico trabajó en la búsqueda de soluciones para el prójimo.

05.11.2026 12:43

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“Fue un tatequieto. Esto me reacomodó todo: cómo pienso, dónde ponía el esfuerzo. Hasta de lo peor que te puede pasar uno puede aprender cosas positivas y valorar cosas que no valoraba antes”.

Con esas palabras definió su situación Gonzalo Moratorio en junio pasado, en una entrevista concedida en su casa al periodista Ignacio Álvarez. Un mes antes le habían diagnosticado un glioblastoma, una agresiva forma de cáncer cerebral, enfermedad que produjo su muerte este jueves, a los 44 años. Deja una hija que está a punto de cumplir su primer año.

Ese fue el comienzo de una lucha que nunca fue personal. Porque mientras se sometía a tratamientos que le permitieran sanar, no abandonó su compromiso como científico de la salud: trabajar por el bienestar de la humanidad.

De hecho, el equipo científico que integraba dentro del Institut Pasteur reorientó parte de sus investigaciones para profundizar en el estudio del glioblastoma utilizando virus oncolíticos, capaces de destruir células tumorales.

Para él, ese campo de investigación siempre había sido importante. Su interés por derrotar el cáncer surgió cuando era adolescente, luego de perder familiares cercanos a causa de la enfermedad.

“Con 15 años despedí un abuelo y poco tiempo después una tía de 50 años. Vi muy de cerca lo que eran los tratamientos de aquella época y ahí nació la idea de hacer algo con esto”, recordó en aquella ocasión.

En los últimos meses, Moratorio utilizó sus redes sociales para informar sobre su estado de salud y también para agradecer a quienes lo apoyaron. No solo en la recaudación de fondos para su tratamiento en el extranjero, que finalmente no pudo realizarse, sino en la concreción del proyecto Lab+, un consorcio de ciencia y tecnología de vanguardia dedicada a buscar soluciones de impacto para resolver problemas asociados a la salud humana, animal o ambiental.

“Vamos a resolver el tema del cáncer en el cerebro. Tenemos un equipo sin precedentes y benefactores que son extremadamente positivos y que nos están dando soporte continuo”, comentó en setiembre, en referencia a la iniciativa a la que dedicó sus últimos tiempos. 

Ese desvelo da cuenta de que, más allá de concentrarse en su batalla personal con el cáncer, Moratorio buscaba que lo trascendiera y que ayudara a pacientes en un futuro en el que quizá él ya no estaría.

Su rol durante la pandemia

En febrero de 2020, antes incluso de que Uruguay tuviera casos confirmados del entonces “nuevo coronavirus”, el virólogo Gonzalo Moratorio y su colega Pilar Moreno empezaron a trabajar en un test de diagnóstico propio para SARS-CoV-2 basado en PCR en tiempo real.

En semanas, lo transformaron en un kit simple de tres tubos, barato y escalable. Junto con el Ministerio de Salud Pública crearon una red nacional de laboratorios de diagnóstico. Para fines de mayo de 2020, Uruguay hacía más de 800 tests por día y aproximadamente la mitad de los kits eran de producción nacional.

Ese logro fue decisivo en un mundo en el que la demanda de tests superaba largamente a la oferta y todos los países pugnaban por obtenerlos. Fue entonces cuando el nombre de Gonzalo Moratorio se hizo conocido en nuestro país, y también afuera.

En diciembre de 2020, la revista Nature lo incluyó en su lista anual "Nature's 10": las diez personas que marcaron la ciencia mundial ese año. Fue el único latinoamericano de la lista. Esa misma distinción la recibieron, en otras ediciones, figuras como los desarrolladores de las vacunas ANRm.