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Una pelea de todos los días

Gonzalo Moratorio desde su hogar: “Esta enfermedad me reacomodó todo”

El virólogo recibió en su casa al periodista Ignacio Álvarez y, rodeado por su familia, contó cómo batalla con el cáncer.

19.06.2026 10:23

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En febrero de 2020, antes incluso de que Uruguay tuviera casos confirmados del entonces “nuevo coronavirus”, el virólogo Gonzalo Moratorio y su colega Pilar Moreno empezaron a trabajar en un test de diagnóstico propio para SARS-CoV-2 basado en PCR en tiempo real.

En semanas lo transformaron en un kit simple de tres tubos, barato y escalable. Junto con el Ministerio de Salud Pública crearon una red nacional de laboratorios de diagnóstico. Para fines de mayo de 2020, Uruguay hacía más de 800 tests por día y aproximadamente la mitad de los kits eran de producción nacional.

Ese logro fue decisivo en un mundo en el que la demanda de tests superaba largamente a la oferta y todos los países pugnaban por obtenerlos. Fue entonces cuando el nombre de Gonzalo Moratorio se hizo conocido en nuestro país, y también fuera.

En diciembre de 2020, la revista Nature lo incluyó en su lista anual "Nature's 10", las diez personas que marcaron la ciencia mundial ese año. Fue el único latinoamericano de la lista. Esa misma distinción la recibieron, en otras ediciones, figuras como los desarrolladores de las vacunas ANRm.

Hace un año, a Moratorio le diagnosticaron un glioblastoma, un tumor cerebral agresivo. Fue operado, pasó por quimioterapia, radioterapia y hoy recibe inmunoterapia gracias a un recurso de amparo judicial que le permitió acceder a un medicamento de alto costo. Ahora apunta a una terapia experimental denominada CAR-T, un tratamiento que modifica genéticamente las células T del propio paciente para atacar el tumor.

Para ello, debe reunir un millón de dólares y además lograr que los centros de avanzada que trabajan en la terapia —en Estados Unidos, Suiza, Japón o China— lo consideren “elegible” para sus proyectos.

Este jueves, el programa de streaming Todo se sabe emitió una entrevista que el periodista Ignacio Álvarez hizo a Moratorio. El científico recibió al comunicador en su casa para cumplir con un reportaje que estaba pactado para marzo, pero que se suspendió minutos antes de llevarse a cabo por razones de salud.

Rodeado de su familia, Moratorio aseguró que la enfermedad que enfrenta desde hace un año le cambió profundamente la forma de ver la vida y lo llevó a replantearse sus prioridades, poniendo el foco en el tiempo compartido con sus seres queridos.

También habló sobre el glioblastoma que padece, las alternativas experimentales que analiza para su tratamiento y las enseñanzas personales que le ha dejado el proceso.

“Fue un tate quieto. Esto me reacomodó todo: cómo pienso, dónde ponía el esfuerzo”, afirmó. “Hasta en lo peor que te puede pasar uno puede aprender cosas positivas y valorar cosas que no valoraba antes”.

El científico explicó que uno de los principales cambios que experimentó fue la forma de administrar su tiempo.

Lo importante que es pasar tiempo con la gente que uno quiere. Lo importante que es poner el trabajo, inclusive las pasiones de uno, en otra escala para poder aprovechar más tiempo con la gente que uno quiere”, señaló.

Moratorio fue diagnosticado el 23 de mayo de 2025 con un glioblastoma, uno de los tumores cerebrales más agresivos. Desde entonces ha compartido públicamente su evolución y mantiene contacto frecuente con miles de personas que siguen su situación.

La búsqueda de tratamientos experimentales

Durante la entrevista explicó que actualmente analiza distintas opciones terapéuticas en centros especializados de Estados Unidos, Europa y Asia, aunque aclaró que cualquier tratamiento al que pueda acceder tendrá carácter experimental.

Entre las alternativas se encuentra la terapia CAR-T, una técnica que modifica células del sistema inmunitario para que reconozcan y destruyan células tumorales.

“Es manipular nuestro sistema inmunitario de manera de poder activar defensas específicas que trabajen sobre las células tumorales para erradicarlas”, explicó.

Sin embargo, advirtió que existe una diferencia importante entre los avances obtenidos en algunos tipos de cáncer, como determinadas leucemias, y los tratamientos para tumores líquidos.

“En el caso del glioblastoma todo está en fase experimental”, afirmó.

Moratorio señaló que estudia posibilidades en instituciones como la Clínica Mayo, la Universidad de Pensilvania y centros de investigación en Suiza, Japón y China, donde se desarrollan investigaciones vinculadas a tumores sólidos y cerebrales.

La investigación que ahora también lo involucra

Uno de los aspectos más llamativos de su historia es que desde hace años trabaja precisamente en el desarrollo de terapias contra el cáncer.

Tras recibir el diagnóstico, el equipo científico que integra reorientó parte de sus investigaciones para profundizar en el estudio del glioblastoma utilizando virus oncolíticos, capaces de destruir células tumorales.

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“Lo hemos aplicado y ha dado buenos resultados, pero en el modelo de ratón”, aclaró.

El investigador insistió en la necesidad de mantener cautela respecto a los avances científicos, recordando que muchos tratamientos prometedores en laboratorio no logran reproducir los mismos resultados en humanos.

“La mayoría de las cosas funcionan en células, algunas funcionan en ratones, pocas funcionan en monos y muy pocas funcionan en humanos”, resumió.

“Siempre hay que buscarle un sentido”

Más allá de los aspectos médicos, Moratorio reflexionó sobre el impacto emocional y existencial que tuvo el diagnóstico.

Consultado sobre cómo interpreta lo que le ocurrió, sostuvo que intenta encontrarle un significado a la experiencia.

“Siempre hay que buscarle un sentido a las cosas”, expresó, mencionando como referencia el pensamiento del psiquiatra austríaco Viktor Frankl y su obra El hombre en busca de sentido.

El científico reconoció que durante años vivió dedicado casi por completo al trabajo y que la enfermedad lo obligó a detenerse.

“Yo era un tipo que trabajaba 24 horas por día. Nunca paraba. Esto me hizo valorar cosas que antes no valoraba”, sostuvo.

Durante el reportaje, Álvarez —que en 1995 perdió a su madre por cáncer— entregó a Moratorio un ejemplar del libro 50 palos, del cantautor español Pau Donés, fallecido en 2020 por esa enfermedad.

Una vocación nacida del dolor

Moratorio también reveló que su interés por investigar el cáncer surgió cuando era adolescente, luego de perder familiares cercanos a causa de la enfermedad.

“Con 15 años despedí un abuelo y poco tiempo después una tía de 50 años. Vi muy de cerca lo que eran los tratamientos de aquella época y ahí nació la idea de hacer algo con esto”, recordó.

Nunca imaginó, sin embargo, que décadas después sería él quien enfrentaría la enfermedad que dedicó gran parte de su vida a estudiar.

“Nunca pensé que esa fuerza de querer hacer algo con esto me iba a llevar a que la vida me dijera: ‘¿Querés hacer algo con esto? Bueno, acá lo tenés’”, reflexionó.

Pese a las dificultades, aseguró que mantiene intacta la voluntad de seguir luchando y explorando todas las alternativas posibles.

“Estoy agarrado de lo que sea”, afirmó.

Cómo ayudar

Para colaborar con la recaudación están disponible la cuenta HSBC 3699135 (en pesos y dólares), a nombre de Ibáñez Natalia y/o Moratorio Gonzalo, y el colectivo Abitab 146734, a nombre de Gonzalo Moratorio.

También se puede llamar a la línea telefónica 0900 9200 y hacer aportes de 200 pesos.