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Referéndum: comparación con el balotaje y dos figuras que se refuerzan, pero no para 2024

Montevideo Portal consultó al sociólogo Eduardo Bottinelli y el politólogo Daniel Buquet que analizaron el resultado electoral y sus principales conclusiones.

31.03.2022 17:48

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2022-03-31T17:48:00
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Tras conseguir las 800.000 firmas necesarias para llevar la Ley de Urgente Consideración (LUC) a referéndum y luego de meses de campaña, finalmente el domingo 27 de marzo se llevó a cabo la jornada electoral.

Así, luego de realizado el escrutinio primario, finalmente el no derogar el articulado de la norma salió victorioso, con 1.087.557 votos, es decir, un 49,86 % del total. El sí, en tanto, obtuvo 1.065.001 votos, un 48,82 %; los votos en blanco fueron 1,32 %.

El resultado electoral dejó varias conclusiones, liderazgos que “se fortalecen”, la foto electoral similar al 2019 y la carrera de cara a las elecciones de 2024. Montevideo Portal consultó al sociólogo Eduardo Bottinelli y al politólogo Daniel Buquet para analizar el referéndum y sus principales conclusiones.

Para Bottinelli, director de la consultora Factum, “hay dos grandes lecturas, uno es el triunfo del gobierno en mantener la ley vigente, que era el principal objetivo del Poder Ejecutivo” y “hay otras lecturas que requieren más afinamiento, de atender algunas señales que tienen que ver con el resultado en sí”.

“Se hace mucho hincapié en mirar los datos de los votos válidos, que son importantes sin duda para el objetivo del referéndum en sí, pero mirar ese comportamiento del total de los votantes amplía esa mirada para ver el peso del voto en blanco y de los anulados. Eso lleva a la necesidad de revisar en detalle cómo fue la votación que tuvieron las opciones, ahí es donde entran los matices. La ley se mantiene, pero la cantidad de votos y el porcentaje que recibió el no es menor a lo que recibió en segunda vuelta Lacalle Pou y a lo que recibió la coalición en la primera vuelta”, aseguró el sociólogo.

Además, consideró que “hay una especie de contradicción”, ya que “por un lado, hay una visión desde el oficialismo, que se respalda en las encuestas, de que el presidente tiene un gran apoyo en más de la mitad de la población. En eso se respalda el apoyo que tiene el presidente, pero lo que refleja el resultado es que no es bueno para el presidente, votó menos en el balotaje y el propio Lacalle fue elegido por menos de la mitad de los votos en segunda vuelta”. “Desde que se aplica el sistema de segunda vuelta es el primer presidente que llega con menos de la mitad de los votos. Si consideramos eso y lo contrastamos con la otra mirada no se puede afirmar que sea un gran triunfo del presidente ni que haya sido fortalecido”, sostuvo Bottinelli.

“Se mantiene la ley, y gran parte de los apoyos que tuvo la coalición en la segunda vuelta, descartando los que no fueron a votar, pero no sale fortalecido. El gran apoyo a su gestión en términos de aprobación no se refleja en los votos”, afirmó.

Por otro lado, el sociólogo sostuvo que “el presidente y el gobierno tiene un alto grado de aprobación, pero el tema que más aprobación tiene (entre 65 % y 70%) es el manejo sanitario de la pandemia”. “En empleo y seguridad hay niveles de evaluación con saldo positivo, pero levemente por debajo de la aprobación global del presidente. La educación se ubica en un nivel similar, pero el aumento de precios, el ingreso de hogares y las situaciones de pobreza y personas en situación de calle tienen evaluaciones negativas, incluso dentro de los votantes de partidos de coalición (entre 3 y 4 de cada 10 tiene una evaluación negativa de estos temas)”, añadió.

En ese sentido, Bottinelli consideró que “el gobierno no ha tenido el desgaste que han tenido otros gobiernos porque la pandemia estuvo en el medio. La pandemia ha perdido peso, pero sigue siendo una fortaleza para el gobierno”.

Relegitimación del gobierno y comparación regional

Daniel Buquet señaló que “el resultado es muy similar al balotaje, en la medida en que los partidos políticos se alinearon en el mismo sentido”. “Los que apoyaron la candidatura Lacalle-Argimón defendieron el no y los que apoyaron a Martínez-Villar defendieron el sí, y el resultado es muy parecido, pero particularmente ratifica el triunfo de la coalición del gobierno, lo revalida por una diferencia exigua al igual que la elección presidencial”, aseveró.

El politólogo comentó que “el gobierno triunfó, pretendía el objetivo básico y lo logró, a diferencia de la oposición pese a que quedó muy cerca”. “Se revalida el triunfo y ratifica su orientación programática mediante la ley”, añadió.

Pese a lo ajustada que fue la votación, Buquet sostuvo que “el resultado es muy bueno si uno toma en cuenta el panorama regional y las condiciones socioeconómicas que se generaron en estos dos años, fundamentalmente por la pandemia”.

“En las elecciones que hubo en la región en pandemia básicamente todos los gobiernos perdieron las elecciones, en Brasil hubo elecciones subnacionales y la popularidad de Bolsonaro cayó, en Argentina perdió el oficialismo en la elección legislativa, en Chile perdió el oficialismo fuertemente. Que un gobierno luego de dos años, con la pandemia de por medio con indicadores negativos por la pandemia, mantenga el apoyo, de por sí creo que es un éxito”, aseguró.

¿Cómo queda parado el Frente Amplio?

Ambos analistas coinciden en que el Frente Amplio (FA) “obtiene una buena votación”, pese a no lograr su objetivo.

“El FA puede celebrar un reposicionamiento como la principal oposición en condiciones de paridad. Si todas las oposiciones regionales mejoraron con respecto de los gobiernos, el FA no mejoró”, señaló Buquet.

“El FA tuvo un período complicado con respecto al reposicionamiento de su perfil, de renovación de autoridades y de procesar una autocrítica. Debe valorar como satisfactorio el resultado, por más que no es un triunfo, pero no retrocedió, resolvió sus problemas, y mantiene su capacidad de convocatoria de cara al próximo ciclo electoral”, añadió.

Por su parte, Eduardo Bottinelli consideró que “la campaña electoral ya está instalada, de forma sueva y hay otras urgencias desde el gobierno y la oposición”. “La oposición sale bien porque logra reactivarse, después de una pérdida muy fuerte, tanto de las elecciones nacionales como departamentales”, comentó.

“El FA estaba en un proceso de reconstrucción porque las autoridades estaban muy cuestionadas, y logra reactivar la militancia con las firmas y logra acercarse muy próximo al resultado de noviembre de 2019. Pero no puede considerarse que el FA esté con buena salud de cara a 2024, sino que se sostiene con respecto al balotaje. Reacomoda la militancia y la movilización”, expresó.

En ese sentido, el sociólogo explicó que “el sí también tiene menos de la mitad de los votos, por lo que el discurso de ser defensores ´de las grandes mayorías´ también tiene una contradicción interna, ya que en las urnas no es mayoría”.

País de dos mitades

El expresidente Julio María Sanguinetti señaló luego del resultado electoral que “hay que celebrar que haya dos mitades en el país”. “El país está separado en su demografía electoral en dos grandes espacios” y “eso no creo sea necesariamente malo”, dijo en En Perspectiva (Radiomundo 1170 AM) el secretario general del Partido Colorado (PC).

Bottinelli opinó que esa “es una mirada”, pero “hay que entender si el país realmente está dividido en dos o en un cinco, cuatro y uno”. “Cinco partes que es lo sólido de la coalición, cuatro que es lo sólido de la oposición y una que es un resultado fluctuante, que eligió a los partidos de la coalición en primera vuelta, en segunda vuelta y en el referéndum se dividió esa parte, pero se volcó más al voto anulado o en blanco en las nacionales, o hacia el lado de la oposición”, aseguró. “El equilibrio entre dos partes se logra cuando es una parte contra la otra, pero cuando la parte oficialista fue separada en octubre logró más apoyos que cuando fue unificada. Ahí se presenta un desafío importante”, añadió.

El director de Factum señaló que “el proceso de polarización se ha ido construyendo a lo largo de este tiempo”, pero “en sí mismo no es un elemento que lleve a la crispación”. “El problema es si la actuación del sistema político no trasciende las posiciones políticas y pasa a un terreno de polarización fuerte, donde los conjuntos se enfrentan fuertemente contrapuestos con un discurso agresivo. Ese es un riesgo que hay por cómo se están comportando las dirigencias políticas, no el electorado”, advirtió.

Por otro lado, Buquet comentó que la división en bloques es “un rasgo que tiene la ciudadanía uruguaya hace 20 años, desde la Ciencia Política se ha hablado de las dos mitades, incluso desde fines del siglo pasado con el primer balotaje que tuvimos (en 1999)”.

“Esto no es una novedad, pero tiene sentido que haya dos grandes bloques. Una cosa buena en la democracia es que haya una diferenciación ideológica entre los partidos y que a la gente le importa quién gane. Un fenómeno que se produjo desde los 60 hasta los 90 fue un proceso de convergencia ideológica en el centro, de moderación. En Estados Unidos demócratas y republicanos eran casi lo mismo, por ejemplo. En muchos países se dieron distintos procesos y algunos de polarización, de dos grandes bloques que eran casi iguales y eso llevó a que mucha gente piense que no le importe quién gane. Eso quedó atrás por la polarización y diferenciación entre bloques”, expresó el politólogo.

Buquet dijo que “se mantiene la diferenciación ideológica y eso es bueno, pero que sean dos bloques o un sistema más plural, con tres o cuatro bloques, también funciona”. “Una sociedad de unanimidades no es una sociedad democrática, lo es una sociedad con diferencias que se agrupan”, acotó.

Movimiento sindical

Buquet cree que “el que sale más golpeado del referéndum es el PIT-CNT porque no es un partido político, no busca votos y los votos no le sirven, es una organización sindical”. “El mantenimiento de algunos artículos de la LUC los sindicatos los ven negativamente y ahí hay un golpe”, afirmó.

Bottinelli en cambio aseveró que “el movimiento sindical tiene una capacidad de movilización importante que reafirma y es reconocida por actores del oficialismo”. “El tema es la imagen en la opinión pública del movimiento sindical, que no está en el mejor momento”, aseguró.

Además, el desafío para el PIT-CNT “es a futuro, si logra construir una imagen más armónica en el conjunto de la sociedad, o por lo menos con una de las grandes partes, o no. Eso será si lo capitaliza”. “Con respecto al vínculo entre movimientos sindicales y el FA deben ajustarse varias cosas, porque hay intereses comunes, pero énfasis distintos en temas que tienen que trabajar si quieren solidificar las bases que comparten”, añadió.

Liderazgos de dos que no competirían en 2024

Buquet sostuvo que Lacalle “refuerza su liderazgo” con el triunfo del no. “Se hizo cargo de liderar la campaña del no y fue el vocero oficial del no. El resultado lo fortalece basado en el papel que él jugó”, señaló.

Con respecto a Fernando Pereira, presidente del FA, destacó que tuvo “visibilidad y presencia en el sistema político, como actor político, y está reforzada su figura, pese a que no era desconocida”. “Su pasaje a la presidencia del FA en el arranque de la campaña le dio centralidad a su figura y representaba todo lo que buscaba el sí, porque viene del PIT-CNT y pasa al FA, organizaciones que impulsaron el referéndum”, dijo Buquet.

El politólogo sostuvo que ambas “son dos figuras cuyo liderazgo se refuerza, pero no serán candidatos”. “Lacalle no puede ser candidato a presidente, Pereira podría, pero hoy no es la de las figuras que esté en la línea de largada para esa posición, porque otras lo aventajan. Una cosa es que tenga potencial y otra es que aparezca una coalición que lo promueva”, explicó.

“Quizás es un escenario donde el referéndum fortaleció a un par de figuras que no serán clave en la próxima competencia electoral”, concluyó Buquet.


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