Las condenas por la masacre de manifestantes en Libia se multiplicaban el martes, aunque la televisión oficial las desmintió después que el coronel Muamar Gadafi reapareciera, con tono desafiante, por primera vez desde el inicio de la rebelión que amenaza a su régimen.
Los medios oficiales lanzaron esa contraofensiva ante las críticas de la comunidad internacional e incluso de numerosos jerarcas y diplomáticos libios que renunciaron a sus cargos para denunciar la brutal represión de la rebelión, que se hizo con el control de varias ciudades.
El Consejo de Seguridad de la ONU celebrará este martes en Nueva York una reunión de emergencia para discutir la situación en Libia, a iniciativa precisamente de diplomáticos dimitentes.
La alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, advirtió a las autoridades libias que "los ataques sistemáticos contra la población civil podrían considerarse crímenes contra la humanidad".
También se reunirá en El Cairo la Liga Arabe, cuyo secretario general, el egipcio Amr Musa, manifestó su "extrema inquietud" por la represión.
La Organización de la Conferencia Islámica (OCI) denunció "una catástrofe humana contraria a los valores del islam".
Las condenas procedieron de los países más diversos y opuestos entre sí, desde Estados Unidos -que reclamó "el cese del baño de sangre inaceptable"- a Irán, que denunció la "masacre de inocentes".
Brasil consideró "inaceptable" el uso de la violencia contra manifestantes.
La televisión libia tachó este martes todas esas denuncias de "mentiras".
"Dicen que hay masacres en varias ciudades, pueblos y barrios en Libia. Debemos luchar contra estos rumores y mentiras que forman parte de una guerra psicológica", afirmó la televisión Al Jamahiriya 2.
Esas informaciones "van dirigidas a destruir vuestra moral, vuestra estabilidad y vuestras riquezas", agregó la proclama.
Testigos denunciaron "masacres" en algunos barrios de Trípoli poco después de que la televisión oficial anunciase el lunes que las fuerzas de seguridad asaltaban "los nidos de saboteadores".
El coronel Gadafi, de 68 años, en el poder desde hace 42, hizo una breve aparición la noche del lunes en la televisión estatal libia, "en directo", según el informe, y atacó a los medios occidentales por haber dicho que había huido a Venezuela.
"Voy a ver a los jóvenes a la plaza Verde. Solo para demostrar que estoy en Trípoli y no en Venezuela y desmentir a las televisiones, esas perras", dijo Gadafi disponiéndose a subir a un coche y protegiéndose de la lluvia con un paraguas, delante de su residencia-cuartel de Bab Al Aziziya.
Pese a su breve aparición televisiva de 22 segundos, el poder de Gadafi se tambalea: la rebelión se extendió el domingo a la capital y las deserciones se multiplicaron, incluyendo las de pilotos que se negaron a bombardear a los manifestantes.
Entretanto, la situación en Libia hizo subir el precio del barril de petróleo Brent del Mar del Norte a 108 dólares.
Una de los pocos apoyos internacionales a Gadafi provino del presidente nicaragüense Daniel Ortega, quien aseguró que el líder libio "está librando una gran batalla" y que busca "dialogar, pero defendiendo la integridad de la nación".
(AFP)