El juez federal argentino Claudio Bonadío procesó a los dos primeros secretarios de Transporte del gobierno de Cristina Fernández, Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, por su responsabilidad en el accidente de la estación Once, ocurrido el 22 de febrero de este año, y en el que fallecieron 51 personas.

Según informó Clarín, el juez les imputó los delitos de abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público, por no controlar la forma en que la empresa TBA venía explotando el Ferrocarril Sarmiento.

Bonadío procesó además a los hermanos Claudio y Mario Cirigliano, propietarios de TBA, la empresa que regenteaba el Ferrocarril Sarmiento, por el delito de "descarrilamiento de tren agravado" que provocó 51 muertes y dejó más de 700 heridos, así como por el delito de asociación ilícita, para disponer en su provecho de fondos del Estado destinados a la subvención del Ferrocarril.

El juez los procesó con prisión preventiva, aunque seguirán en libertad debido al beneficio de la excarcelación otorgado por la Cámara Federal. Tres de los procesados deberán pagar una fianza de 5 millones de pesos, y, además, se determinó el embargo de los bienes de los Cirigliano por 600 millones de pesos.

El maquinista que trabajaba en la mañana del accidente fue sobreseído. Bonadío entendió que el choque del tren se produjo debido a la "trilogía siniestra de empresarios, funcionarios y sindicalistas"

Fueron procesados, además, Antonio Luna, ex subsecretario Ferroviario, Pedro Ochoa Romero, ex interventor de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, Marcelo Calderón, ex presidente de TBA, y los funcionarios Carlo Michele Ferrari, Carlos Alberto Lluch, Sergio Tempone y Jorge Álvarez