Animales sueltos.
Los toros no son el mayor riesgo en los Sanfermines y otras fiestas patronales españolas: cada año se reportan mujeres manoseadas o violadas en ese marco.
Alcohol, fiestas y muchedumbre. Cada verano boreal se lee la misma noticia: una joven es violada impunemente durante alguna de las tantas fiestas populares que tienen lugar en España en esas fechas. El último caso ocurrió este fin de semana durante los encierros de los Sanfermines.
Según denunció la Plataforma de Mujeres contra la Violencia Sexista Gora Iruña, una chica de 19 años fue violada por más de un atacante en los baños de un bar de Pamplona en la noche del pasado domingo.
El caso resulta todavía más indignante debido a que varios jóvenes permanecieron fuera del local riéndose del suceso. Afortunadamente los amigos de la joven acudieron al rescate, forzaron la puerta y la sacaron de allí. La historia, desafortunadamente, es un capítulo más en la larga lista de agresiones sexuales que se producen cada verano en las fiestas patronales.
Todavía se recuerda en España un caso ocurrido en las fiestas populares de San Joan, en Menorca, cuando una joven mallorquina fue brutalmente violada y golpeada en Ciutadella. En esta ocasión, la chica se separó de sus amigos y fue entonces cuando sus agresores la asaltaron. Cuando finalmente la liberaron, la joven no podría abrir los ojos de lo hinchados que los tenía. Las lesiones fueron de tal gravedad que un helicóptero tuvo que llevársela hasta el hospital de Son Espases en Mallorca.
También en Ciutadella fue la agresión sexual en masa que se produjo en el año 2011. "Un grupo de entre 15 y 20 personas me cogieron y me levantaron. Me empezaron a zarandear de un lado a otro con violencia y me pasaban de unos brazos a otros, mientras me metían las manos por dentro de los vaqueros y por debajo de la camiseta", recuerda la víctima en crónica publicada por El Confidencial.
"Fue entonces cuando empezaron a intentar desvestirme con agresividad. Me rompieron la ropa interior, el sujetador y me dejaron la camiseta hecha jirones. Yo no paraba de gritar. Mis intentos por defenderme fueron inútiles. Se reían de mí. Fue una sensación horrible. No me dejaron hasta que se pasaron de unos a otros mi ropa interior, poniéndosela sobre la cabeza como trofeo. Me sentí impotente", añade.
A veces los incidentes no son tan extremos, pero sí sumamente desagradables. Hace dos años, en los Sanfermines, Estefanía Fonseca relataba al citado periódico la desagradable escena que tuvo que presenciar momentos antes del "Txupinazo", nombre que se da al cohete que marca el inicio de las celebraciones en Pamplona.
"La levantaron entre un grupo de chicos, le gritaron que les enseñase los pechos y ella se negó, pero no se podía zafar porque la tenían agarrada por las piernas y la salpicaban constantemente con vino. Mis amigos trataron de protegerla, pero la gente se seguía acercando para sobarla".
La sociedad responde
Una multitudinaria manifestación se celebró ayer en Pamplona bajo el lema "ni una agresión machista sin respuesta". Cientos de personas se concentraron en la ciudad para mostrar su repulsa tras la agresión sexual del pasado domingo.
Por su parte, Ayuntamiento de Pamplona publicó una guía para ofrecer pistas con el fin de detectar la violencia sexista, combatirla y prevenirla. En ella se introducen mensajes como "en fiestas no todo vale", "las fiestas son para que disfrutemos todas las personas", "ni el uso ni el abuso de ninguna droga justifica una agresión", o "en fiestas también, el no sigue siendo no".
La guía recuerda a las mujeres su derecho a "decir no" y subraya que "nadie tiene derecho" a imponerles nada que no quieran. "Confía en tu propio criterio. Si sientes que algo va mal, actúa", se expone.
La guía también sugiere que "hay que dirigirse a la persona afectada y preguntarle si necesita ayuda, hacer saber al agresor que se rechaza esa situación".
En caso de que se dé una situación de agresión, se recomienda a la mujer que grite "fuego" para llamar la atención de la gente, respaldarse en las amistades para recibir ayuda, y acudir a un hospital o juzgado para contar lo ocurrido, tanto si se ha sufrido una agresión sexual como si ha quedado en un intento. También se recuerda la opción de llamar al teléfono 112, perteneciente a SOS Navarra.
"No toleres las agresiones, actúa y denuncia este tipo de situación", señala la guía.


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