Pedro Arnt desembarcó hace tres años en dLocal (DLO), la única empresa uruguaya que cotiza en Wall Street. Su etapa actual al mando de la plataforma de pagos para mercados emergentes y su experiencia de años como gerente financiero de Mercado Libre lo colocan como una voz de referencia a nivel regional en la industria fintech.
En entrevista con Montevideo Portal, Arnt analizó el desempeño de dLocal en la bolsa de Nueva York, pero además planteó los desafíos que enfrenta el mercado laboral y los jóvenes que buscan hoy insertarse en el mundo del trabajo. “Hay un viejo concepto, que lamentablemente todavía veo: muchos chicos jóvenes que piden 'mi plan de carrera'”, sostuvo. “Yo les digo: ‘Mirá, la única previsibilidad que te puedo dar es que tenés un infinito de cosas para crecer, aprender y desarrollarte acá’. Ahora, no va a ser un plancito de carrera como antes, que cada dos años venía algo, porque nuestro mundo se mueve de otra manera”, advirtió.
Sobre la inteligencia artificial, Arnt profundizó en distintos usos y posibilidades, pero adelantó que lo visto hasta ahora es solo “la punta del iceberg”. Además, habló sobre el desafío “no tan fácil” de que fluya mayor financiamiento hacia emprendimientos tecnológicos en Uruguay.
A continuación, la entrevista con Montevideo Portal.
¿Qué evaluación hacés de la última presentación de resultados de la empresa? ¿El crecimiento está a nivel de lo que esperaban?
Anunciamos resultados extraordinarios, diría yo, excediendo la expectativa que teníamos a comienzos del año, sobre todo en lo que concierne al ritmo de crecimiento de la empresa. El volumen que procesamos prácticamente se duplicó contra el año pasado, creció 90% interanual. Ya hacemos en un trimestre lo que hicimos en todo el 2023. Y eso impulsado por una combinación de vectores de crecimiento, que diría que la gran mayoría de ellos están funcionando muy bien. Hay un crecimiento muy sólido entre los clientes que tenemos ahora. Entonces, habilitamos cada vez más a consumidores latinoamericanos, africanos, de Medio Oriente y Asia a acceder a tecnologías digitales, y clientes que están confiando cada vez más en nosotros. Hay nuevos mercados. Ya cubrimos más de 60 mercados a través del sur global. Y por último, también nuevos productos, a medida que pasamos de ser simplemente una plataforma de pagos a una plataforma que soluciona problemas y desafíos de infraestructura financiera más ampliamente. Así que estamos muy, muy conformes con los resultados.
¿Cómo evalúas la evolución de las acciones de la empresa desde que estás al mando?
Con menos entusiasmo que cómo evalúo el crecimiento de nuestro negocio. La realidad es que yo miro para atrás y la acción vale direccionalmente lo mismo que valía hace tres años, a pesar de que la empresa procesa prácticamente cuatro veces más volumen, genera casi tres veces más rentabilidad, con lo cual eso creo que es aún un deber. Pero, cuando tratamos de entender qué ha pasado ahí, lo que hemos visto es una compresión general de todo el segmento de pagos. ¿Y por qué veo eso con optimismo? Porque creo que lo que he aprendido en muchos años de gestionar empresas de capital abierto es que el mercado, en periodos de corto plazo, a veces tiene estos tipos de dislocaciones, pero a largo plazo, cuando uno está creciendo al ritmo que dLocal está creciendo, expandiendo márgenes, generando caja, pagando dividendos, recomprando acciones, eventualmente el mercado empieza a darle el valor debido a eso.
Entonces, creo que es una cuestión simplemente de seguir ejecutando y, con la fortaleza que venimos teniendo en los resultados, eventualmente la acción lo sigue. Warren Buffett, el gran inversor, dice que en el corto plazo a veces el mercado es una máquina de votar, pero en el largo plazo es siempre una máquina de medir. Y medir en el sentido de que ganancia, generación de caja, todas estas cosas que dLocal está entregando con creces, pasa a ser lo que determina el valor de una acción. Con lo cual, es un deber, pero soy muy optimista hacia adelante con las chances de que la acción de nuevo vuelva a pasar por una etapa de crecimiento.
¿Cómo podrías explicar, quizás para un público que no esté tanto en el nicho tecnológico, qué herramientas de inteligencia artificial están optimizando hoy en día a dLocal o a la industria fintech en general?
Hay muchísimo ocurriendo. Y yo quizás lo separaría —para ir pensando en dónde la IA va a ser transformacional— en cómo la IA está ayudando a las empresas a optimizar sus estructuras de costo. Tal vez la parte un poco menos sexy es la parte que también tiene un correlato societario, que tenemos todos que estar creo que muy atentos y hay un debate muy interesante que tiene que darse como sociedad, porque esto básicamente es cómo empezás a reemplazar mano de obra con agentes e inteligencia artificial que hace el trabajo de un humano en muchos casos más eficiente y por una fracción del costo. Y quizás esa es la primera ola y la ola más tangible que vemos ahora: es cómo la IA permite a las empresas expandir sus márgenes y trabajar con mayor eficiencia sacando costo.
La segunda es cómo la IA permite simplemente hacer lo que las empresas hoy hacen con el mismo recurso, pero de forma mucho más optimizada. Entonces, por ejemplo, nosotros en todo lo que es la gestión de fraude en los pagos, la optimización de un pago, a qué banco lo mando o qué tipo de método de pago sugiero al usuario: usar tarjeta de crédito, de débito, transferencia bancaria, una billetera digital. Todo eso son cosas que hoy nosotros tenemos modelos de inteligencia artificial que, con los billones de dólares que movemos globalmente, por segundo están definiendo, por cada intento de pago que un consumidor nos manda, cómo conviene routear ese pago para darle las mayores chances de que sea exitoso y al menor costo posible para el cliente y, por ende, para el usuario final. Entonces, hay mucho uso de inteligencia artificial para hacer que las cosas funcionen mejor.
Y el tercer balde yo diría que es de las experiencias de uso de inteligencia artificial para el cliente final en sí. Es decir, productos que a través de inteligencia artificial cambian cómo hacemos las cosas. Y ahí te doy un ejemplo interesante que es el mundo online. Muchas veces para los productores de contenido y demás, no ha sido muy fácil monetizar. Existe el modelo tradicional de publicidad, que funciona, y luego existen los intentos de los muros de pago. Muchas veces el problema ahí es que el consumidor dice: “Pucha, yo no sé si quiero pagar una mensualidad cuando solo leo seis o siete notas de este medio por mes”. Y el problema es que cobrar por nota leída era casi imposible, se hace engorroso. Pero ahora, con inteligencia artificial, empiezan a surgir productos de pagos donde vos cargás un saldo a una billetera y cada vez que querés consumir tenés un agente de inteligencia artificial que dice: “Bueno, por esto te voy a cobrar, no sé, $ 5”, y te hace toda la transacción por atrás tuyo. Entonces, no tenés que, por 30 segundos, completar una tarjeta de crédito, apretar varios botones. Simplemente decís: “Acepto que mi agente lo pague” y va y lo paga. Entonces, empiezan a surgir en el mundo de las fintech también este tipo de productos.
Y luego tenemos los quizás más prometedores, ahí dLocal no toca tanto, pero igual los vemos, que son todas las interacciones con una inteligencia artificial para sugerirme dónde invertir, para ayudarme con un proceso de apertura de compra, para interactuar con mi banco o mi institución financiera, que me aconseje. Entonces, poco a poco empezamos a ver que toda la industria de fintech cada vez más se ve beneficiada y, en algunos casos, afectada por lo que es IA. Estamos muy, muy al comienzo de todo esto. Lo que vemos hoy es recién la punta del iceberg.
Quería hablar un poco también de tu trayectoria en Mercado Libre y naturalmente de esta etapa en que estás al frente de dLocal. ¿Qué tiene que tener una empresa en América Latina para poder competir en la Bolsa de Nueva York?
Cuando uno mira la historia de Mercado Libre, algo interesante es que el germen de ambición de Mercado Libre —digamos lo que Marcos Galperín ha contado muchas veces— tenía menos que ver con: quiero revolucionar el comercio o quiero revolucionar los sistemas financieros, sino una inquietud que él tenía y que compartíamos muchos de los que lo acompañamos en ese comienzo. Porque uno de los factores en común que teníamos es que todos en algún momento de nuestras vidas habíamos ido a estudiar afuera o a trabajar afuera, y habíamos tenido la misma inquietud, que era: “Pucha, pero a mis compañeros en Estados Unidos, en Europa, no los veo ni más capaces que yo ni más preparados que yo”. Entonces, ¿por qué es que no hay más empresas de América Latina que llegan a trascender un país? Y luego el hecho de que fue e-commerce y fue fintech fue un poco circunstancial. La ambición era: construyamos algo grande, global, que compitiera con los del mundo. ¿Qué me llevo de eso? Que implícito en tu pregunta es una autolimitación que muchas veces tenemos de creer que no se puede. Entonces, creo que lo primero es simplemente darse cuenta que estamos a la altura del resto del mundo. En muchos casos, porque lidiamos con volatilidad, con realidades inciertas, con inflación, tal vez estamos hasta más preparados que la gente del mundo desarrollado. Entonces, lo primero es creérsela y saber que se puede. Y luego, lo segundo, creo que son factores comunes que no tienen que ver con la región. Y diría lo mismo si me preguntaran qué hay que hacer para construir una empresa desde Estados Unidos o desde el Reino Unido, que es visión a largo plazo, real foco en la calidad de tu servicio y en tu cliente, y no simplemente decir eso. Entender que al final del día una empresa suele no ser mucho más —y sobre todo en el mundo tecnológico— que el capital humano que se tiene. Y entonces realmente construir los mejores equipos posibles. Y luego, como en todo en la vida, una cierta dosis de suerte. Desde América Latina, y acá te la complico un poco para que tampoco sea todo de tan puro optimismo, además de eso, creo que sí hay que tener un par de cosas: ese compromiso a largo plazo tiene que ser aún más fuerte. Porque por definición la región va a tener altos y bajos. Y entonces, si uno en los bajos tira la toalla, no se llega. En América Latina se llega lejos, y en mercados emergentes como un todo, el que realmente mantiene ese compromiso en los momentos de bonanza, pero también en los momentos de dificultad. Y luego aprender a gestionar una realidad macroeconómica, política, que es aún más ambigua e incierta. Creo que hay que tener cuadros, empresas, que están construidas a veces para ser flexibles, para adaptarse rápidamente, para poder cambiar de rumbo sobre la marcha, porque la realidad que nos rodea es más cambiante que si estuviéramos construyendo lo mismo en Suiza o en Suecia.
¿Cómo ves a los jóvenes que llegan hoy en día al sector tecnológico? En un momento se hablaba mucho del tema de programadores, desarrolladores. ¿Hay un viraje hoy en día de lo que se requiere o siguen siendo básicamente desarrolladores?
Creo que lo que se necesitó siempre fue lo mismo. Lo que pasa es que antes había una escasez de programadores tan fuerte, que eso tal vez tomaba más el centro de la discusión. Ahora, con la explosión de productividad que se está dando en el desarrollo de software y con IA, que está cada vez más capacitada para desarrollar ciclos completos de desarrollo, es como que esa escasez, que era por lejos la más notable, ahora está un poquito más solucionada y empezamos a ver que hay una escasez más amplia. Entonces, la caracterizaría en general como capital humano que está preparado para escalar un negocio de forma muy veloz, tener esa flexibilidad de que yo te hablaba antes cuando hablábamos sobre cómo se construye algo grande desde América Latina.
El mundo es un mundo cada vez más veloz y más cambiante. Y eso requiere personas que tengan mucha adaptabilidad o esta palabra que está tan de moda, la resiliencia. Conocimientos del mundo digital en general, de marketing digital, de producto digital. Creo que se necesita mucho de eso, aunque no se sea programador. Entonces, es una combinación de las famosas habilidades blandas: resiliencia, curiosidad, adaptabilidad, capacidad de desarrollarse en entornos corporativos que son mucho menos estáticos y mucho más dinámicos. El viejo concepto, que lamentablemente todavía veo muchos chicos jóvenes que lo piden: mi plan de carrera. De ‘dame previsibilidad de qué va a pasar en dos años y cuatro años’. Y yo les digo: ‘Mirá, la única previsibilidad que te puedo dar es que tenés un infinito de cosas para crecer, aprender y desarrollarte acá’. Ahora, no va a ser un plancito de carrera como antes, que cada dos años venía algo, porque nuestro mundo se mueve de otra manera. Entonces, esas habilidades blandas, y luego habilidades, si querés, un poquito más específicas que refieren al mundo digital. Capacidades que tengan que ver con lo online, lo digital. Mucha, mucha familiaridad con la IA, con cómo se usan estos grandes modelos y realmente tenerlo incorporado a prácticamente todas tus rutinas diarias. Creo que eso es lo que se necesita hoy, que empieza a ser un abordaje un poco más amplio que programador. Es más bien un profesional capacitado para lo que es la gestión de una empresa digital y esta nueva era de la IA en la que estamos entrando.
Hace algunos años hubo mucha facilidad, por así decirlo, para el financiamiento, con tasas más bajas. Ahora las condiciones son más duras, la coyuntura global también ha cambiado. ¿Cómo ves a las empresas tecnológicas uruguayas en ese contexto donde cuesta más conseguir financiamiento?
Uruguay ha construido un ecosistema digital realmente formidable. Empecemos por lo bueno. ¿Cuáles son las características que han permitido eso? En primer lugar, creo que por definición, el tener un mercado interno chico, obliga al emprendedor uruguayo a muy rápidamente ambicionar a la expansión internacional. Desde el vamos ya está pensado de alguna manera o regionalmente o globalmente. Eso ayuda a saltearse una etapa que tal vez el emprendedor brasilero, el argentino o el mexicano se queda en su mercado local y, por lo tanto, no genera empresas que trascienden tan rápido. dLocal es un excelente ejemplo. ¿A quién se le hubiera ocurrido que una empresa uruguaya sería líder en África? Bueno, no sé si eso hubiera pasado con un brasilero o un argentino, porque no hubiera mirado África. El uruguayo tiene que hacerlo. Es un país que ha tenido estabilidad, que ha tenido políticas de promoción estatal al emprendedurismo que la verdad son loables. Es un país que tiene buena calidad de capital humano. Vamos a volver sobre esto. Y entonces, en un entorno internacional de financiamiento, eso generó un cóctel bastante interesante. Ahora bien, ¿cuáles son los desafíos que creo que tiene el ecosistema? Primero, tiene buen capital humano, pero tiene poco capital humano. Somos un país chico y eso es hoy en día un desafío. Segundo, esto que decís tú del financiamiento. Sin lugar a dudas, y esto es para toda la región, quizás lo más difícil es mayor acceso a capital para crecimiento, sobre todo en los estadios tempranos. Estamos mucho mejor que hace 10 años o 15 años. Existe ahora una industria de capital semilla cada vez mayor, pero sigue siendo muy chica comparada con resto del mundo. Son desafíos pendientes y a atacar, diría yo. Capital humano, y las demás condiciones que existen en Uruguay las veo muy favorables.
¿Sugerirías alguna herramienta en particular para lograrlo?
En lo que es el capital humano, en lo que tenemos que pensar cada vez más es en modelos aggiornados y alternativos de preparación profesional. ¿Necesito una carrera de cuatro años si lo que quiero es preparar personas para esta era digital? ¿O existen certificados, programas mucho más cortos, mucho más apalancados en autoaprendizaje que se pueden empezar a dar? Y veo ejemplos. La UTEC tiene algunas cosas más cortas. No es fácil, pero creo que tampoco es algo que Uruguay no puede encarar. De cómo hacemos para generar desde el sector universitario, desde el sector estatal también, currícula nueva y currícula más pensada para lo que es la nueva realidad laboral de emprendedurismo. Esa es fácil. La del capital te diría que es un desafío no tan fácil. Uruguay tiene un nivel de financiamiento desde el Estado que creo que es adecuado. No creo que sea por ahí donde hay que pedir mucho más. Es más bien entender cómo el mismo éxito que ha tenido el ecosistema, los dLocal, los PedidosYa, sirvan para atraer capital de afuera, para incentivar que más uruguayos quieran aprender, quieran generar grandes empresas y, al final del día, la muy buena empresa va a conseguir inversión. Y eso genera un ciclo positivo. Creo que a lo que tenemos que aspirar es que Uruguay pueda ser visto como un hub, un centro de emprendedurismo, porque entonces ahí el capital medio que va en esa dirección. Es lo que es San Francisco y el Valle del Silicio en Estados Unidos, o Guangzhou en China. Es un trabajo de muchos años, de mucha consistencia. Vamos bien encaminados, pero creo que hay mucho más que se podría hacer.