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En el recuerdo

Nunca olvidadas: homenajearán a las 27 víctimas del trágico accidente de Onda del año 1955

El catastrófico hecho ocurrió en un puente sobre el río Santa Lucía. El bus, actualmente restaurado, formará parte de la ceremonia.

17.07.2026 14:08

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La madrugada del 19 de julio de 1955 quedó grabada como una de las páginas más dolorosas de la historia del transporte uruguayo. Durante nueve horas, decenas de pasajeros permanecieron atrapados dentro de un ómnibus de la empresa ONDA inmovilizado sobre un puente desbordado por la crecida del río Santa Lucía. Cuando finalmente la corriente venció la resistencia del vehículo, 27 personas perdieron la vida en lo que aún hoy es considerada una de las mayores tragedias carreteras del país.

El accidente ocurrió al término del fin de semana largo por el feriado del 18 de Julio. Un convoy de ómnibus de ONDA regresaba desde Rivera hacia Montevideo transportando excursionistas cuando las intensas lluvias comenzaron a complicar el viaje.

A la altura de Durazno, varios cursos de agua ya se encontraban desbordados y, al llegar al departamento de Florida, los conductores fueron informados de que el Paso Pache sobre el río Santa Lucía era intransitable. La alternativa fue desviarse hacia el puente ubicado entre Chamizo y San Ramón.

Una decisión que cambió la historia

Sobre las nueve de la noche, cinco ómnibus de la empresa llegaron a las inmediaciones del puente. El lugar ya había sido clausurado durante la tarde y las autoridades habían colocado cadenas en ambos accesos para impedir el paso, aunque estas habían quedado ocultas bajo el agua de la creciente.

El primero de los vehículos logró atravesar el puente pese a las condiciones extremas, rompiendo las cadenas de seguridad. Ese antecedente llevó al conductor del coche 216, un modelo conocido como "Centella de Plata", a intentar la misma maniobra.

Las versiones sobre lo que ocurrió después difieren. Algunos testimonios sostienen que un policía realizaba señas con una linterna para advertir que no continuara; otros afirman que intentaba indicarle por dónde avanzar. Lo cierto es que, en medio de la oscuridad y con el puente completamente cubierto por el agua, una de las ruedas delanteras quedó trabada al salirse del borde de la estructura. El ómnibus quedó inmovilizado, inclinado hacia uno de sus costados y soportando toda la fuerza de la corriente.

Nueve horas de espera

Mientras el conductor del primer coche avisaba a la empresa sobre la emergencia y continuaba viaje hacia Montevideo, comenzaron a movilizarse policías, militares, bomberos y vecinos de San Ramón. El rescate, sin embargo, se vio dificultado por la violencia del río, la oscuridad y la falta de medios adecuados.

Dos vecinos de la zona, Héctor Ferrer y Pedro Fierro, fueron los primeros en llegar hasta el ómnibus utilizando un pequeño bote a remos. Consiguieron rescatar a algunas personas, pero la corriente terminó impidiendo nuevos viajes. Años después serían homenajeados por su valentía.

Con el paso de las horas se sucedieron distintos intentos de salvamento. Se propuso formar un cordón humano, algunos militares intentaron cruzar utilizando el puente ferroviario cercano y también llegaron un camión cargado con bolsas de harina para darle mayor estabilidad y una grúa enviada por ONDA. Sin embargo, ninguna de esas alternativas prosperó y las autoridades decidieron no permitir su ingreso al puente por el riesgo existente.

Más tarde, otro grupo de bomberos consiguió acercarse en una lancha y entregó salvavidas a los pasajeros, además de rescatar a unas doce personas antes de que la embarcación quedara inutilizada tras chocar contra los pilares del puente ferroviario.

El desenlace

Hacia las cuatro y media de la madrugada la situación se volvió crítica. El agua ya superaba ampliamente el nivel del puente y el ómnibus comenzó a inclinarse cada vez más. Quienes permanecían en su interior, convencidos hasta ese momento de que el rescate llegaría, empezaron a pedir ayuda desesperadamente. Sus gritos podían escucharse desde el pueblo.

Poco antes de las cinco de la mañana, cuando una lancha de Prefectura todavía intentaba acercarse, la corriente terminó arrancando el vehículo de la estructura y lo arrastró hacia el río embravecido. Murieron 27 personas, entre ellas el guarda y el conductor del ómnibus.

Los relojes de varias de las víctimas recuperadas permanecieron detenidos alrededor de las 5:55, un detalle que con el tiempo se transformó en uno de los símbolos más conmovedores de aquella tragedia.

Las preguntas que quedaron abiertas

Cuando las aguas comenzaron a descender, el techo del vehículo volvió a hacerse visible y finalmente el ómnibus fue localizado a unos 40 metros del puente. La investigación dio paso a un intenso debate público sobre las decisiones tomadas antes y durante la emergencia.

Se cuestionó la decisión del conductor de intentar cruzar un puente clausurado y también se discutió si los pasajeros podrían haberse salvado de haber abandonado el vehículo mientras permanecía detenido sobre la estructura. Otra de las críticas apuntó a la falta de coordinación entre los distintos organismos de rescate y a la decisión de impedir el ingreso de un camión pesado y de una grúa que, según diversas versiones de la época, podrían haber colaborado en las tareas de salvamento.

El destino del ómnibus

Aunque pueda parecer sorprendente, el vehículo accidentado no fue desguazado. Tras ser recuperado, fue reparado, renumerado como coche 222 para evitar el rechazo que generaba su antigua identificación y continuó prestando servicio durante años en distintas líneas de ONDA. Más tarde fue utilizado como casa rodante y hasta funcionó como chivitería en el este del país.

En setiembre de 2010, un grupo de entusiastas del transporte organizó un homenaje singular: el viejo "Centella de Plata" completó simbólicamente el recorrido que había quedado inconcluso 55 años antes.

El viaje terminó en Plaza Cagancha, donde durante décadas funcionó la histórica terminal de ONDA, y reunió a sobrevivientes, rescatistas y vecinos de San Ramón en un emotivo acto de recuerdo.

Los hechos ocurridos en aquel 18 de julio de triste memoria fueron consignados, con diversidad de testimonios, en el documental “La tragedia de la Onda de San Ramón”, realizado por la productora uruguaya Chijete Contenidos y disponible en YouTube.

Un homenaje

Este sábado, al conmemorarse 71 años de la tragedia, la localidad de San Ramón rendirá homenaje a las víctimas del hecho.

“Fue una tragedia que sucedió en nuestra localidad, y a partir de una propuesta de un familiar directo de una de las víctimas, desde el municipio vamos a rendir homenaje a esas personas que perdieron la vida”, expresó Gonzalo Melogno, alcalde de Sam Ramón, en declaraciones al canal local Anpi TV.

El gobernante señalo que se rata de un recordatorio de los fallecidos “y también un homenaje a la memoria colectiva del hecho, que está instalada en nuestra localidad y en la región”, y que se trata “un suceso que marcó en la época y hasta la actualidad nos sigue marcando”.

La ceremonia será el sábado a las 18:00 horas en el Parque del Río santa Lucía, en San Ramón. Para la ocasión se contará con el bus que protagonizó la tragedia, gracias a la gentileza el actual dueño. También acudirán familiares directos de las víctimas.


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