En las últimas semanas, un curioso caso que podría encajar en la tipificación de maltrato animal ha llamado la atención en Brasil.
El episodio se asemeja a uno ocurrido días atrás en Montevideo que involucraba a un par de decenas de gatos viviendo en un apartamento céntrico.
En lo que respecta a escala, el incidente brasileño supera largamente al uruguayo, ya que se reportaron 400 felinos dentro de un apartamento, situación que habría comenzado hace cosa de diez años.
La gigantesca acumulación de animales sucede en un inmueble en la ciudad de Concórdia, en el estado de Santa Catarina, y cobró notoriedad el mes pasado luego de la difusión de imágenes del lugar.
Según las autoridades, el problema lleva más de 10 años y comenzó con una pareja de gatos que, con el tiempo, se reprodujo sin control, lo que provocó el hacinamiento en el espacio.
De acuerdo con el informe sanitario remitido a la Fiscalía local por la Dirección de Protección y Bienestar Animal, los gatos vivían en una situación de "acumulación excesiva de animales domésticos, en un entorno insalubre y sin la supervisión de su dueño".
El pasado 23 de abril, la mencionada fiscalía informó que se había llegado a un acuerdo con los dueños del inmueble para retirar a los animales del lugar. Entre otras acciones, dicho acuerdo contempla la atención veterinaria, la esterilización, la implantación de microchips y la búsqueda de familias para la adopción responsable de los gatos.
Sin embargo, el rescate de los felinos, que debía empezar cuanto antes y realizarse de forma gradual, se vio obstaculizado. No por incumplimiento de los dueños, sino por las precarias condiciones del apartamento y el estado de salud de muchos de los felinos, según informó el medio local Aliança News.
De acuerdo con dicho informe, veterinarios que acudieron al lugar reportaron que varios gatos sufren de desnutrición, diarrea severa, lesiones y dificultades para alimentarse.
Asimismo, las ONG que se involucraron en el caso tampoco están en condiciones de manejar semejante cifra de animales necesitados de cuidados.
En los últimos días, activistas por los derechos de los animales y equipos veterinarios han accedido al apartamento para proporcionar atención de emergencia a algunos animales que se consideran en estado más grave.
Se prevé que en las próximas semanas se lleven a cabo nuevas acciones con la participación de clínicas colaboradoras, voluntarios y organismos públicos para garantizar mejores condiciones para los felinos y evitar que la situación empeore.